LAS CINCO ESCOBAS Y LAS AMIGAS HERMANAS

Marzo 24
Querido Diario:
Lissa y yo fuimos la sensación de la recepción en honor de los nuevos estudiantes la noche del lunes. Nos pusimos dos vestidos del arcón de Nona Nilda y sólo tuvimos que ir a la joyería. Fue mucho más sencillo que haber tenido que elegir la ropa para la fiesta de mis quince. Mamá me volvió loca, se vino a Chile conmigo, supuestamente, para disimular con respecto a las reformas edilicias en casa por lo que terminó instalada en lo de la tía Ivanka.
- ¡Este lugar es un paraíso! ¿Nuestra casa quedará igual o mejor? – me preguntaba y eso me fastidiaba, esa manera de competir por lo material me hacía sentir vergüenza ajena.
- La casa en Azul va a quedar un poco más imponente, más palaciega. Ésta no tiene estatuas en la entrada.
- ¿Pero está completa?
- Sí. Está completa de acuerdo con la alcurnia familiar.
- O sea, que vos tenés más poder…
- Podría decirse que sí, mi problema sigue siendo la edad.
- Entiendo. Vas a venir a dormir acá, supongo.
- Los fines de semana.
- Ajá. Papá se quedó en Buenos Aires siguiendo de cerca las reformas de la mansión, no hay manera de hacer que deje de alimentar a los peces y a los otros bichos.
- Se encariñó, como con Chachita.
- ¿Quién lo diría, no?
- Como dice la abuela, “la sangre tira”.
- Yo creo que si a esa lechuza le pasa cualquier cosa, tu padre se muere… igual es un amor Chachita, hasta le toma el agua del vaso, si se descuida. Y no se le va de encima del hombro.
- Si fuera por ella, lo iría a buscar al trabajo.
- ¡Jaja! Cambiando de tema, ¿estuviste mirando vestidos?
- Frente al colegio, hay una señora que cose muy bien, vos le das el modelo y ella te lo hace igual.
- ¡No me digas! ¿Es una diseñadora conocida?
- Ella prefiere que le digan que es una modista de pueblo. Pero, en honor a la verdad, debería trabajar para alguna marca internacional importante. – me senté a su lado, y desplegué mi laptop en la mesita de café – Este es el vestido que me hizo hace un par de meses para el Baile de Inauguración de la Temporada de Equitación.
- ¡Es hermoso! ¿Y el chico ese?
- El hijo. Pero te aclaro que se terminó yendo con otra.
- Si fueras un poco menos fría…
- Mirá, mamá – respiré hondo para no gritarle, ya no podía echarle la culpa de mis fracasos amorosos a mi problema con el peso, porque gozaba de un físico perfecto, y así lo mantenía, ya sin ningún esfuerzo, la excusa, ahora, era mi carácter - ,te voy a pedir que en mi vida personal no intervengas.
- ¡”Vida personal”! ¿Todavía no tenés quince y ya hablás como si fueras una diva? ¡Sos una mocosa impertinente que debería estar ensayando para las funciones del Bolshoi!
- ¡Ok! ¡Me voy a ensayar! Y para la fiesta, me pongo un vestido de la bisabuela. ¡Chau! – cerré todo, y crucé al instituto. Ni siquiera la dejé hablar. Por la tarde, me llamó para disculparse y para avisarme que me vendría a visitar con la intención de recorrer el lugar para buscar paisajes para hacer algunas fotos exteriores, desde luego, todo era una buena excusa para Valeriana y sus ganas de molestar.
- ¡Ay ella y su mamita! ¿Te va a venir a cortar la carnecita en el almuerzo y a ponerte los zoquetitos?
- Estamos organizando mi fiesta de quince.
- ¿Vas a hacer la recepción en el colegio, porque tu ranchito pobretón de morondanga te avergüenza?
- Para tu información, no vivo en ninguna casa pobretona y tampoco tengo motivos para avergonzarme.
- ¡Pero si todo el mundo sabe que vos vivís en una pocilga metida en el medio del campo, mentirosa!
- Vivo en el campo, sí. Y mi situación económica no es algo que a vos te incumba. Después de todo, siempre recupero todo lo que vos me rompés.
- ¡Porque te lo paga mi papá!
- ¿Y el original? El celular, la Tablet, la laptop, la play, la cámara de fotos, la filmadora, todo lo había traído de Buenos Aires y todo lo destrozaste. Por cierto, ni punto de comparación con el mío tu reloj inteligente. – le dije, mirando la malla de silicona que sobresalía por el puño de su chaqueta.
- Es el último que salió la semana pasada.
- Éste, - le dije, mostrándole mi muñeca – es el que todavía no salió a la venta en Estados Unidos. – cuando Valeriana amagó a manoteármelo, le hice una dolorosa palanca al brazo, y la senté en el medio del césped - ¡Ah,no! ¡De nuevo, no, querida!
- ¡Me las vas a pagar!
- ¿Con una invitación a mi fiesta, basta? Así conocés el “ranchito”. – Valeriana se levantó y corrió a cambiarse para su entrenamiento de natación.
Esa misma tarde, mamá quiso conocer a Fantoche, aunque a mí me dio toda la impresión de que sólo quería saber si después de almorzar opíparamente, me entraba el traje de montar.
- Estás en forma…
- Mucho entrenamiento. Vení, por acá quedan las caballerizas… y allá está Valeriana intentando pegarle a su yegua…
- ¡Qué bruta!
- Con Fantoche hacía lo mismo.
- ¿En serio?
- Sí. A la miseria estaba el pobre animal cuando lo recibí.
- ¡Es una basura!
- Ella es la que me rompe las cosas por envidia.
- ¡Ahh!
- El celu, la playbook, ropa…
- Pero se le pueden caer… ¿Estás segura?
- La Tablet me la tiró por la cabeza, y se estrelló contra la pared del dormitorio.
- ¿Y los padres, qué dicen?
- Me pagan los arreglos, pero a ella no la reprenden.
- ¡Menos mal que vos no me saliste así!
- Ajá. Bueno, él es Fantoche.
- ¡Qué belleza!
- Lo voy a sacar, así lo ves al aire libre. – dimos una vuelta, y antes de que cayera el sol, mamá ya sabía todo lo que quería hacer.
- El fin de semana lo vamos a provechar para hacer el video y fotos. Una rutina con el caballo, algo en la pileta de natación, patinar, algunas con el uniforme y después en el gimnasio.
- Ok.
- De todos modos, un vestido te vas a hacer y un traje de baño… ¿Miraste alguna revista?
- No me decido… son todos… tan glamourosos…
- Va a ser un día completo de fiesta.
- ¿No será mucho?
- Es lo que se estila en Europa, y los invitados tienen que disfrutar de la pileta en pleno febrero.
- ¡Ah, va a ser grande el cambio en la casa, entonces!
- ¿Por?
- Porque todo obedece al tipo de celebración que haga.
- ¡Mirá vos! A tu “amiga” le van a quedar los ojos cuadrados…
- ¡Ya lo creo!
- ¿Cenamos?
- ¡Ay, sí! ¡Me muero de hambre! – ese día terminó en “paz materialista”.


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