Febrero 10 Querido Diario: Me encanta salvar vidas. A esta altura, es cosa de todos lo días, pero la primera siempre tiene algo especial. Llegamos a la primera zona de riesgo, muy temprano para la hora en que la gente sale a la calle. Creo que por eso no tuvimos ningún problema para pasar desapercibidos. Bajamos de los vehículos y recorrimos el barrio a pie, cada uno en un extremo diferente. A las pocas cuadras, encontré a un bebé llorando. Lo levanté y comprobé que tenía mucha fiebre. Abrí mi celular. - ¿Irina? - “¡Marijazmín!” - Necesito vacunas y un pediatra. - “Ya te localicé. Voy para allá en la combi. ¿Qué tenés?” - Masculino, latino, menor de un año. - “¿Cuadro?” - Fiebre alta y vómitos. Llanto, aparente estado de abandono. - “Estoy llegando.” - Ya tengo contacto visual. ...