LAS CINCO ESCOBAS Y LAS AMIGAS HERMANAS

Marzo 25
Querido Diario:
Esta semana estamos terminando de acomodarnos los horarios y de conocer a todos los profesores con los que tenemos que cursar. Sólo nos queda el área de deportes. Lissa quiere tomar natación sincronizada, yo estoy entre gimnasia artística y hockey. El problema son las instalaciones, el estadio tiene rejas, y las rejas no se llevan bien con las veelas, lo descubrí el día en que Nixie se tuvo que presentar en el tribunal. Gloomie me había advertido que Vanessa y sus amigas estaban pasando más tiempo del habitual en la biblioteca, y que además de hacer sus tareas, consultaban libros sobre criaturas mágicas, incluyendo veelas.
- Algo se traen entre manos, Marijazmín. – comentaba Lissa.
- Eso supongo, manotones de ahogado.
- Es lo que no me gusta. Cada vez que te vas a Chile, aprovechan.
- Hablando de aprovechar, deberíamos hacer eso con nuestras muestras para el triple examen.
- ¡Tenés razón! A mí me tocó el grupo de Artes adivinatorias.
- A mí, el de vuelo acrobático.
- Se te complica más que a mí.
- Pero ya tengo más o menos claro lo que quiero hacer.
- Sí, yo también. Tengo que ir a comprar los elementos.
- Te acompaño. Salgo para lo mismo.
- Necesito otro caballete y varios lienzos.
- Yo, cinco escobas de acrobacia y un traje de danza clásica con tutú.
- ¡Ya entendí lo que querés hacer…! – Lissa se interrumpió de golpe, y ni siquiera pudo gritar. Como aquella vez en los pasillos del colegio, todo sucedió demasiado rápido: algo caliente me cayó en la tonsura, y después de eso, una capa enorme fue transformada en una jaula. No sé cuánto tiempo estuve inconsciente, lo cierto era que a mi alrededor había plumas rojas y cenizas, y la jaula aún me mantenía encerrada. Cuando me pude incorporar, saqué de entre mis ropas el relicario de Nona Nilda.
- ¡Nonita, auxilio!
- ¡Oh!
- ¡Me enjaularon!
- Han descubierto tu punto débil.
- ¡Por eso estaban consultando libros de criaturas mágicas!
- Ya veo…
- ¿Cómo hago para salir?
- Necesitarás al menos una hora para terminar de recuperarte.
- ¡El juicio! – recordé y me desesperé - ¡Comienza en unos minutos!
- Tranquila. Yorgo está en la sala, y aún no ha llegado el Primer Ministro de Gobierno Mágico.
- Eso nos da tiempo. Nona, ¿el hechizo OMNIÓCULA se puede usar con una criatura mágica?
- Nunca se ha intentado…
- Será cuestión de improvisar… ¡Nixie, te necesito! – mi fénix salió de su escondite.
- Aquí estoy.
- Escuchá bien: vas a presentarte ante el jurado sin mí, hasta que yo pueda salir de aquí.
- No es difícil… pero ya vienen a vigilarte, princesa.
- Entonces, mejor te explico rápido. Vas a ser mis ojos, mientras no pueda alcanzarte. Atravesá mi corazón y salí por el de Ian.
- Entendido. – miré hacia atrás y saqué mi varita.
- OMNIÓCULA MÁXIMA. – el encantamiento funcionó tan bien como con el cuadro - ¡Rápido! – para cuando Nixie llegó a destino, también mi vigilante lo había hecho. Para disimular, me hice la desmayada, y así pude ver lo que pasaba en el tribunal, sin que él se diera cuenta.

- De pie. – el ujier anunció la llegada del Primer Ministro de Gobierno Mágico. El señor Krammer tomó su lugar en el estrado, y se leyeron las acusaciones. El padre de Vanessa pidió la palabra para protestar.
- Señor Primer Ministro, no tenemos forma de ejecutar la Prueba del Fénix sobre mi hija, porque no hay ninguna veela presente en la sala que haya traído un ave de fuego.
- Yo traje un fénix. – dijo Ian – La señorita Marijazmín Kapatelis Prince-Lynch lo dejó bajo mi custodia, temiendo un atentado contra su integridad física.
- ¿Cómo es eso posible? – preguntó el padre de Vanessa – y la respuesta vino de la boca del propio Nixie.
- Vínculo por lazo veélico. – se produjo un silencio total – Mi ama ha sido plagiada. Se encuentra prisionera en una jaula, cuyo origen es un hechizo de transformación. Se presentará en cuanto se halle en condiciones de liberarse por sus propios medios.
- ¿Quién la secuestró? – preguntó el Primer Ministro.
- Revisen la varita de la señorita Shaw. – Vanessa no pudo impedir nada, ya que su varita se hallaba sobre el escritorio del juez, quien la tomó en sus manos.
- Hay rastros de magia reciente… ¡IMPRONTUX! – la varita de Vanessa se abrió en forma longitudinal, y el núcleo se desplegó, era una larga crin de unicornio negro, que ante la vista de todos, tomó primero la forma de una jaula, y luego la de una capa. Y finalmente se replegó y la varita volvió a cerrarse. La situación de la familia Shaw era muy complicada.
- ¿El Jurado desea expedirse? – preguntó el Primer Ministro.
- Señor Primer Ministro. – el presidente tomó la palabra – Hemos determinado ordenar que hasta que no aparezca con vida la señorita Kapatelis, no se realice la prueba del Fénix. Y como medida preventiva les sean retenidas sus varitas a la señorita Shaw y a sus familiares cercanos.
- Se levanta la sesión. – la sala fue desalojada y Nixie volvió conmigo. Como a la media hora, llegó el Primer Ministro de Gobierno Mágico.
- ¡Pequeña, ¿Qué ha sucedido?!
- No lo sé con exactitud, pero alguien quiere impedir algo importante.
- Resulta obvio… ¡LIVERA AVIS! – la jaula volvió a ser una capa.
- ¡Gracias!
- Fue un placer. ¿Te encuentras bien?
- ¡Hhhh! ¡Bastante! ¿Dónde está Lissa? Ella no cayó en la trampa.
- El profesor Cliff la encontró desmayada a varios metros de aquí, y la llevó a la enfermería para que la atiendan.
- Iré a verla en cuanto este embrollo me deje un minuto libre. ¡Gloomie!
- ¡Amita, Gloomie estaba tan angustiado! – me incliné para que el elfo me tomara de la mano - ¿Desea que Gloomie le alcance algún refrigerio?
- ¡Sí, gracias, tengo mucha sed!
- Enseguida lo arregla Gloomie, señorita Kapatelis. - Regresamos al colegio, para que yo pudiera tomar algo y cambiarme de ropa, luego de eso, continué la charla con el Primer ministro.
- ¿Ya estás totalmente repuesta?
- ¡Ay, si! ¡Qué feo es sentirse enjaulada!
- Lo imagino. Mañana se reanudará el juicio y esta vez, sí contaremos con tu presencia.
- Y con una sorpresa, por si a Vanessa se le ocurre decir que Nixie miente, un gran as bajo la manga.
- ¡Ya puedo imaginar de qué se trata!
- Creí que el jurado desestimaría la prueba, después de lo que me hizo Vanessa.
- Pensé lo mismo. Pero por lo que pude observar en las varitas de la familia Shaw… ¡hhh!
- ¿Sobornos Mágicos?
- Eso es lo mínimo…
- ¿Desde cuándo han adquirido tanto poder?
- Desde que Giampaolo los inició en las Artes Oscuras.
- ¡Debí imaginarlo! Lissa se ocupó de conseguir varios testigos que aseguran conocer a Vanessa en profundidad. Cuento con que gracias a sus métodos y sus talentos, haya encontrado a los amantes de ésta… ¡hhhh! ¡Ya ni sé qué calificativo ponerle!
- ¡Llevan la misma sangre, no hay duda!
- ¡Jajaja!
- Bien. Descansa. La guardia del ministerio de Gobierno, te recogerá a primera hora de la mañana. Deberás presentarte como lo que sos: una Lynch.
- Así lo haré. – esperé a que se retirara, y atravesé el espejo, para visitar a mi hermana.
- ¡Marijazmín, ¿estás bien?!
- Un poco mareada, pero voy a vivir. ¿Vos?
- ¡Hhhh! ¡Con un chichón bastante antiestético y mucha información para darte!
- ¡Genial!
- Estas personas se van a presentar en el juicio, como testigos. Creeme que hasta vos te vas a espantar cuando cuenten lo que saben.
- ¡Y no me lo quiero imaginar!
- Podés estar tranquila, Vanessa está en el horno, y ahí se va a quedar.
- Eso espero. – terminamos la charla, y Lissa pudo salir de la enfermería esa misma tarde.

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