LAS CINCO ESCOBAS Y LAS AMIGAS HERMANAS

Capítulo X – La verdad sobre Vanessa.

Marzo 26
Querido diario:
Casi terminamos la primera semana en Harvard, y ni Lissa ni yo podemos creer la tranquilidad con que todo está transcurriendo. Y al mismo tiempo nos asusta como la calma que precede a la tormenta. Se siente mucho muy cómodo ser una más del montón, pasar desapercibida y no necesitar la magia casi para nada. Extrañamente, tampoco tengo problemas con mi leucemia mágica, aunque, según Nona Nilda, la peor parte pasa cuando el ave genética se incorpora a la transformación, lo cual había pasado el día de la sentencia de Vanessa. Y fue, por supuesto, cuando perdí la paciencia ante las estupideces de la familia completa intentando justificar a Vanessa.
Mi entrada a la sala del tribunal mágico los aterrorizó, no esperaban a una veela adulta, y eso fue lo que les mostré. Me senté en la banca de los querellantes, sin decir una sola palabra. Uno a uno los vi palidecer, empezando por el señor Riccardi, quien discretamente se retiró, pretextando un malestar estomacal.
Al igual que el día anterior, el juez que presidía era el Primer Ministro del Gobierno Mágico. Una vez que se releyeron los cargos, y Vanessa se declaró inocente, se presentaron tres testigos: dos de ellos pasantes de la Universidad Mágica y el tercero, el propio Ian.
- El Jurado llama a declarar al primero testigo. Christopher Prey. – el muchacho se puso de pie, sin mirar a nadie, y se ubicó en el banquillo. El mago fiscal comenzó el interrogatorio.
- ¿Desde cuándo conoce a la acusada?
- Desde mi primera pasantía en Sparkle.
- ¿Qué tipo de relación se establece entre ustedes?
- Al principio, ninguna. Era una chica más de las que tomaba las tutorías para repetidores… sin decirle a sus padres. A las pocas semanas, empezó a enviarme mensajes por lechuza, pidiéndome ser su novio. Para la mitad de aquél año, ya venía a nuestras fiestas privadas.
- ¿En qué consisten esas fiestas?
- Bueno… son reuniones en el campus de la Universidad Mágica. Música, baile, usted sabe, lo usual.
- ¿Se consume alcohol en esas reuniones?
- ¡Desde luego! ¡Y bastante!
- ¿Algún tipo de droga? ¿Pócimas ilegales?
- No hasta el año en que la señorita Shaw se nos unió. Todo fue para impresionarme. Dije que tendría sexo con una bruja virgen, si ésta me rociaba el cuerpo con Poción de Euforia primero... A la semana siguiente, Vanesa la Había conseguido, pero claro, el resto de los muchachos la bebieron antes de que yo pudiera quedarme solo con ella. – en este punto, la rubia teñida estaba roja y a punto de sufrir un ataque de nervios – De todos modos, esa noche, con todos los chicos bajo el efecto de la poción, se cerraron las puertas y todo se fue de control.
- ¿Podría ser usted más específico?
- Bueno… ¡Usted entiende! Había chicos y chicas, alcohol, euforia, sexo… desenfreno…
- ¿La señorita Shaw formó parte de ese descontrol venéreo o se retiró antes?
- No lo recuerdo… estaba muy ebrio… según supe, al día siguiente, a la señorita Shaw la llevaron a su casa en auto.
- ¿Alcoholizada?
- Así es, y sólo envuelta en una capa. Dicen que no se llegó a acostar con nadie, pero la manosearon bastante todos. – la madre de Vanessa se cubría la cara con su pañuelo.
- No más preguntas, señor juez. – el fiscal mágico caminó hacia su escritorio.
- ¿La defensa tiene alguna pregunta?
- Sí, señor juez. – el abogado de la familia Shaw se acercó al testigo – Señor Prey, usted dijo que le solicitó a la señorita Shaw una poción ilegal a cambio de iniciarla en las artes del sexo, ¿o se dirigió a todas las muchachas de la fiesta?
- Yo no dije que fue todo el mismo día…
- No más preguntas, señor juez. – esa escena me resultó muy cómica, pero contuve la risa, aún faltaban varios testigos.
- Los querellantes pueden presentar al siguiente testigo.
- Hannibal Rivendel… - un joven de raza negra y ojos azules tomó el lugar de Christofer. Luego de prestar juramento, se le tomó testimonio.
- ¿A qué se dedicaba usted cuando conoció a la acusada?
- Estudiaba en el último año de Sparkle y era miembro de Omega Preuniversitaria.
- ¿Se conocía con el anterior testigo?
- Sí, claro. Somos primos. En ese entonces, organizábamos las fiestas en la hermandad.
- ¿Coincide usted en afirmar que esas fiestas se descontrolaban?
- No siempre. Algunas veces. Especialmente cuando conseguíamos pociones ilegales. Tener Euforia era sinónimo de orgía y demás excesos.
- ¿De dónde solía provenir el material para esas fiestas alocadas?
- Por lo general, de alguna chica. Novia o amante de alguien…
- ¿La señorita Shaw fue una de ellas?
- Afirmativo, señor. La primera de nuestra generación. Pero no consumía, sólo intentaba llamar la atención.
- ¿Lo lograba?
- No lo hizo sino después de varias fiestas, cuando comenzó a beber alcohol, a manosear y dejarse manosear.
- ¿La calificaría usted de liviana?
- Ese sería un adjetivo demasiado caballeroso para ella, señor fiscal.
- ¿Fue usted su primer hombre, señor Rivendel?
- No recuerdo exactamente quién del grupo fue el que le quitó la virginidad y dudo que ella lo recuerde tampoco, estaba drogada y muy ebria. La llevamos a su casa desnuda y envuelta en una alfombra, como casi todas las veces que consumió Euforia. Para esa época ya era adicta.
- ¿Qué edad tenía la señorita Shaw, cuando inició sus relaciones sexuales?
- Doce años.
- Es todo, señor juez. – el fiscal volvió a tomar asiento. El defensor arremetió con todo lo que tenía.
- Señor Rivendel… ¿Se considera usted alcohólico y adicto?
- No, señor.
- ¿Qué cantidad de bebida blanca consume por día?
- La normal.
- ¿A qué llama usted “normal”? ¿Un litro? ¿Dos, tres?
- Una copa de vino, con las comidas. No más de eso.
- ¿Cómo explica entonces, sus borracheras en el campus?
- Cuatro momentos clave en la vida de todo mago bien nacido: Graduación, Amor, Matrimonio, Hijos. Dejé de beber cuando conocí a mi esposa, justamente en el baile de promoción. Me casé en pocos meses y acabo de ser padre de cuatrillizos. No tengo tiempo para vicios, apenas y duermo criando cuatro hermosos bebés.
- Entonces… ¿Cómo es que considera adicta a una persona, sin haberlo experimentado?
- Soy sanador de adicciones, señor. Fui entrenado para reconocer los síntomas. Y la madre de la señorita Shaw ha venido varias veces a mi consultorio trayendo a su hija en un estado calamitoso.
- No más preguntas, señor juez.
- El siguiente testigo… Ian Fabrizzio Riccardi. – Ian se levantó, intercambió una mirada con su madre, quien le besó la mano del lazo, antes de dejarlo ir.
El beso de una sirena o parte sirena a su hijo, no sólo reafirma el vínculo con una protección extra, sino que es además una muestra total de apoyo ante cualquier decisión firme. Otra característica fundamental de aquél beso materno era el lugar en el que fue dado: la mano. La bendición de un futuro matrimonio, y ni hablar de lo que implica la presencia de un lazo Veélico…
- ¿Desde cuándo se relaciona con la señorita Shaw?
- Desde el inicio de mi segundo año en Sparkle.
- ¿Cómo llega usted a la firma del contrato de noviazgo?
- Obligado por mi padre y el padre de mi novia. No tuve opción.
- ¿Se trata del proyecto de una unión por conveniencia?
- Así es, señor.
- ¿Mantenía usted una relación previa?
- No, señor. Pero en cambio, estaba a punto de concretar una con la señorita Kapatelis.
- ¿Quiere usted, por favor, acercarse al jurado y exhibir el lazo que lleva en su muñeca izquierda?
- ¡Desde luego! – Ian obedeció, mientras el fiscal explicaba las características de la cinta.
- El Lazo Blanco de la Promesa Veélica establece un vínculo de amor real entre dos criaturas mágicas o entre un mago y una criatura mágica. Confirma el sentimiento, lo valida y lo protege. Dicha protección refuerza las relaciones mágicas y mentales de la pareja formada, y en el caso de las Veelas propiamente dichas, inmuniza al varón contra toda influencia ligada al poder de seducción de otras criaturas semihumanas: sirenas, ninfas, hadas, banshees e incluso Veelas. El lazo sólo puede ser desatado por la misma pareja, con una causa debidamente justificada. – uno a uno, los miembros del jurado analizaron el lazo Veélico y volvieron a tomar asiento. Ian hizo lo propio para retomar el interrogatorio. Vanessa permaneció en silencio. Me resultó a las claras evidente, que jamás había logrado tocarle un pelo, ya que por la expresión de su cara, desconocía la existencia de la cinta en su muñeca. Y ese era apenas el principio del testimonio de Ian – Señor Riccardi, ¿cuándo le fue entregado el lazo que acabamos de ver?
- El primer día de clases de nuestro tercer año de la escuela de magia.
- ¿A usted le consta que la señorita Kapatelis no usó sus poderes para llevarlo a atarse la cinta?
- Desde luego. Yo provoqué la aparición del lazo.
- ¿De qué manera?
- Revelándole mis sentimientos. Le confesé que no había existido forma de eludir el contrato. Luego ella… ¡Hhhh! – Ian estaba al borde del llanto y aún así, desde su lugar me miró a los ojos antes de seguir declarando – Ella me besó… selló esa promesa, ligando su corazón al mío.
- ¿Qué edad tenía la señorita Kapatelis en ese momento?
- Apenas once años.
- ¿Y con tan corta edad tuvo poder para generar un elemento que sólo una Veela en la plenitud de su femineidad es capaz de producir?
- Sí, señor. Podía hacer eso y más. Siempre fue muy precoz.
- ¿Incluso para utilizar sus dotes veélicas de seducción hipnótica?
- Absolutamente.
- ¿Y cómo está usted seguro de que no las usó ya sobre su persona?
- Me protegió de sí misma con el lazo…
- Respuesta obvia a pregunta obvia… Pasemos al tema que nos compete. ¿Cuándo se convenció usted de que no estaba en condiciones de seguir con el contrato de noviazgo?
- Desde antes de haberlo formado, señor fiscal.
- ¿En ningún momento se sintó usted atraído hacia la señorita Shaw?
- Nunca. Las pocas veces en las que se me vio con ella en actitudes cariñosas, han sido bajo efectos de pociones de amor que involucraban elementos de magia oscura.
- ¿Cómo puede asegurarlo?
- Tanto mi hermano menor, como mi madre y yo, sufrimos de alergia a las Artes Oscuras, señor.
- ¿De qué manera ha afectado su salud y la de los suyos esta conducta de la señorita Shaw?
- Mi hermanito Marcelino, de sólo tres años, sufrió varios y severos ataques de alergia, que sólo las sanadoras del linaje Lynch han podido tener bajo control.
- Pasados esos episodios de alergia… ¿usted regresaba siempre con la señorita Kapatelis?
- Jamás he estado lejos de ella. La señorita Kapatelis siempre estuvo mucho más relacionada con mi familia que la señorita Shaw. Mi padre y yo colaboramos activamente en sus campañas solidarias.
- Bien. ¿Usted sospechó en algún momento acerca de la virginidad de la señorita Shaw?
- Bueno… a decir verdad, siempre tuve la impresión de que se trataba de una chica fácil… y es muy cierto que su fama de ligera la precede. Todos hablan de ella y ella nunca desmiente nada. Lo mismo hizo cuando se corrió el rumor de que éramos novios…
- ¿Ese rumor tenía algún fundamento?
- Sólo hubo dos ocasiones, ambas provocadas por ella. Una vez, en la biblioteca del colegio, ella me arrinconó y me besó delante de sus amigas y de la señorita Kapatelis… ¡y antes de eso lo había hecho durante un duelo, justamente era uno de los tantos en los que me batía contra la señorita Kapatelis, pero jamás sentí nada por ella.
- ¿Han tenido contacto sexual durante este tiempo de noviazgo?
- No, señor fiscal. Siempre lo evité. De hecho, prefería siempre la compañía de la señorita Kapatelis en los buses solidarios, trabajando por los necesitados, antes que imaginarme siquiera en la cama con esa… ¡cualquiera!
- No más preguntas, señor juez. – el fiscal, con una sonrisa disimulada, regresó a su escritorio a ordenar otras pruebas que fueron apareciendo, traídas por elfos domésticos. El abogado defensor, con los nervios bastante alterados, se preparó para la repregunta.
- ¿Cómo descubre usted, señor Riccardi, que la señorita Shaw lo coaccionaba mediante magia oscura?
- Con el primer ataque de alergia de mi hermano menor. De hecho, la que reconoce los síntomas ese mismo día, es la señorita Kapatelis, quien manda a llamar a sus familiares sanadoras, para que revisen al bebé. Y se confirma el diagnóstico. La historia clínica está en el escritorio del fiscal, como prueba.
- Pero es bien sabido que la rama paterna de su familia siempre practicó las Artes Oscuras y se jactó de eso… ¿Por qué, entonces, acusa a su novia, cuando los elementos podrían estar en la casa Riccardi, traídos y/o traficados por el señor Giampaolo?
- Porque se trataba de sustancias que componían pociones con esencias femeninas. En mi familia, los magos oscuros siempre fueron varones. Hay un árbol genealógico de más de veinte siglos que da fe de eso.
- Bien. Siempre se acusó a la señorita Kapatelis de negar a sus amigas las recetas de las pociones y perfumes para el amor que le solicitaban, para luego utilizarlas ella misa en usted. ¿Qué responde a eso?
- Ha sido un rumor que se corrió cuando me enamoré de la señorita Kapatelis. Falso, desde luego.
- ¿Cuándo aconteció el hecho al que usted hace referencia?
- Como nueve o diez meses antes de la firma del contrato, aproximadamente. Mi madre todavía no estaba embarazada de Marcelino… no logro recordar la fecha con exactitud.
- Dada su corta edad… ¿Nunca se pensó en que la familia de la señorita Kapatelis podría estar interviniendo mágicamente para atraerlo?
- Es de público conocimiento, que la señorita Kapatelis es de origen semi mortal, lo cual deja sin sentido su sospecha.
- ¿Se considera usted sexualmente normal y apto para una futura paternidad?
- Por supuesto.
- No más preguntas, señor juez. – hasta el momento, ninguno de los testigos había actuado en contra de los denunciantes. Se estaba acercando el toque final.
- La fiscalía llama a declarar a la señorita Kapatelis Prince-Lynch, Marijazmín. – pasé al frente. Presté juramento y me senté en el banquillo.
- Señorita Kapatelis… ¿es usted una veela auténtica?
- Sí, señor fiscal.
- ¿Puede demostrarlo? ¿Ha definido ya su ave genética?
- A decir verdad, nunca lo intenté sin estar bajo una situación extremadamente estresante. No he aprendido el conjuro. Es un secreto familiar.
- Tenemos aquí un retrato de su bisabuela, si bien no es un testigo válido, un miembro del jurado y el Señor Primer Ministro de Magia, bajo juramento de secretismo, pueden acompañarla a solicitar el hechizo.
- Haré lo que sea necesario. – el señor Krammer y una hechicera del jurado se pusieron de pie y me condujeron a una sala contigua, donde un cuadro de tamaño natural estaba emplazado en la pared frente a la puerta. Nunca había visto una obra de arte de esa magnitud, no se trataba de una pintura al óleo, sino de un trabajo realizado con la técnica del Arte Francés, lo que le daba un toque en verdad asombroso: Mi Nona Nilda parecía viva dentro del marco de oro macizo y cristal.
- ¡Nonita! – se me caían las lágrimas.
- ¡Pequeña!
- ¡Hhhh!... Necesito conocer el encantamiento para transformarme en mi ave genética.
- Verás. El procedimiento es distinto al que ocurre cuando algo fuera de ti te obliga a hacerlo. ¿Has venido con tu armamento completo?
- Sí, nona.
- Bien. Vas a ordenarlo en el suelo y a quitarte el vestido.
- Está bien… ¿Y ahora?
- Invocarás la armadura del Fénix… colocándote la diadema de la Vida. – ni bien obedecí esa orden, la enorme coraza se presentó y se colocó en su lugar. No té que aún me quedaba un poco grande, pero de inmediato se adaptó a mi cuerpo – Es el turno de las tres varitas. A la altura de tu coxis notarás tres pequeñas cavidades…
- Sí, las encontré…
- Acerca las varitas. Tomarán su lugar por aí mismas.
- ¡Lindo lugar para ellas!
- La cola del Fénix… ahora, completa las joyas de la Vida… y finalmente, llama a tu ave interior… IMPERION AVIS.
- ¡IMPERION AVIS! – mi cuerpo empequeñeció hasta llagar al tamaño de un águila, se cubrió de plumas rojas y mi rostro tomó la apariencia definitiva del de un pájaro.
- Para volver a la normalidad, invierte el orden de las palabras en tu mente, es un hechizo no verbal… Ahora, señor Krammer, lleve a mi bisnieta en su hombro derecho, de regreso al recinto del tribunal. – el Primer Ministro de Gobierno Mágico se acercó y yo volé hacia él. Se sintió todo extraño, pero confortable.
Cuando reingresamos, vi cómo Vanessa comenzaba a temblar de furia y no de miedo. El típico síntoma previo a alguna mentira de las grandes.
El señor Krammer me depositó delante del estrado, de manera tal que todos pudieran verme. La bruja que nos acompañó para atestiguar mi transfiguración tomó la palabra.
- El ejemplar que estamos contemplando, es la propia señorita Kapatelis en su forma de ave genética – Vanessa se puso de pie para interrumpir.
- ¿Qué manera tenemos de probar de que se trata de una bruja y no de un estúpido animal modificado con magia? – gritó, temblando de pies a cabeza.
- La defensa exige ver el cambio metabólico en presencia del jurado y los acusados. – ya tenía la impresión de que iba a perder la paciencia, pero decidí canalizar mis nervios en una metamorfosis que tuviera una doble utilidad: convencer al jurado y practicar para el examen múltiple.
- (“AVIS IMPERION IN DANZA VEELAM”) – con una pirueta, recuperé mi cuerpo y me ubiqué en el banquillo.
- Acabamos de atestiguar una mínima muestra del poder de la señorita Kapatelis, del cual, como ya dijimos, se ocupó ella misma de proteger al joven señor Riccardi. Señorita Kapatelis, de haberlo deseado, ¿hubiera podido usted seducir al señor Riccardi y a su grupo familiar para que cumpliera su entera voluntad?
- Sí, señor fiscal.
- Porque no quise. No era algo que se correspondiera con la edad que yo tenía entonces, siempre procuré no qiemar etapas, si lo que correspondía era hacer travesuras, comer golosinas y saltar en una cama elástica, eso se debía hacer y no otra cosa.
- Sin embargo, fue usted quien descubrió que la señorita Shaw estaba siendo deshonesta...
- ¿La movieron sus sentimientos?
- Mi sentido de la lealtad y el riesgo que corría una criatura inocente.
- ¿Considera usted que la señorita Shaw comparte esos valores?
- No, señor fiscal.
- ¿Motivo?
- Intentó hacerme rodar por las escaleras de la mansión Riccardi, con el pequeño Marcelino en brazos,cuando el bebé sólo tenía cuatro meses de edad. Ese mismo día, la señora Riccardi le prohibió la entrada a su casa.
- No más preguntas, señor juez.
- Su testigo, abogado.
- Gracias, señor juez... Señorita Kapatelis... - el defensor ya no tenía muchos argumentos y veía el fin de su carrera - ¿Siempre demostró esa animosidad en contra de mi defendida?
- ¡Objeción, señor juez! La pregunta es irrelevante.
- ¡A lugar!
- ¿Tiene usted conocimientos acerca de la Magia Oscura, señorita Kapatelis?
- Sí, señor.
- ¿Por qué causa aprendió las Artes Prohibidas?
- Una vez que fui capaz de leer y escribir, estudié de memoria todos y cada uno de los libros existentes en mi casa, eso incluía a los ejemplares sensurados por el mismísimo Ministerio de Gobierno Mágico, naturalmente, bajo la tutela de mi bisabuela, hasta su muerte, debo decir que la Alquimia Avanzada, siempre me apasionó, razón por la cual soy capaz de identificar toda clase de hierbas y venenos, sólo a través de mi olfato, aunque también esa es una virtud heredada por la rama paterna de mi familia.
- ¿Está usted capacitada para producir pociones de amor?
-Sé preparar todo tipo de pociones, señor.
- Eso significa, que en algún momento de su vida, ha sabido usted emplear algún filtro mágico para el amor...
-Sí, señor.
-¿Cuándo?
-La noche en la qe fue concebido el pequeño Marcelino Giullio.
-¿Objetivo?
- Reconciliar al matrimonio Riccardi. Si no recuerdo mal, las pociones, hechizos y filtros para el amor son legales como recurso para estimular la fertilidad de una familia bien constituida.
- No más preguntas, señor juez.- el Primer Ministro de Magia alzó su varita para recoger los pergaminos del jurado.
- Los Magos que componen esta sacra institución han llegado a una decisión:
Ante la acusación por la utilización de artificios prohibidos en un mago menor de edad, declarar a la acusada y a su familia, culpables. La condena impuesta ante este delito será la inmediata supresión de los estudios mágicos de la acusada, y la nulidad de todos los exámenes que haya rendido hasta el momento,y la indeminización será calculada, de acuerdo con los gastos que se hayan tenido que realizar,para contrarrestar los efectos de las Artes Prohibidas empleadas sobre la víctima. Ante la duda razonable con respecto al honor de la familia Shaw, será solicitada la Prueba del Fénix, concluida la cual, se convocará a una reunión, para decidir si el contrato de noviazo Riccardi – Shaw se declarará o no nulo, y se resolverá con qué tipo de indemnización se compensará a las familias damnificadas.- el presidente del jurado se puso de pie y me hizo una seña para que libere a Nixie.
-Señor Primer Ministro, el único fénix existente en esta generación,que ha sido registrado como mascota, pertenece a la familia Kapatelis Prince-Lynch, podría resultar poco objetivo. - protestó el abogado defensor.
- Se procederá tal y como se ha pronunciado. El Ave de Fuego es el símbolo de la verdad, por lo tanto, es absolutamente confiable, no importa lo que diga la placa identificatoria.- el Primer Ministro de Magia tomó otro pergamino, y se volvió a dirigir a los presentes – El Ministerio de Gobierno Mágico requiere de la presencia de las familias Shaw y Riccardi, en la Sala de Asuntos Privados y de Supervivencia de la Raza Mágica, esta tarde a las dieciocho horas, y se le solicita a la señorita Kapatelis Prince-Lynch, la entrega de su fénix para la ejecución de la prueba.
- Nixie, el Primer Ministro te necesita.- mi ave de fuego, desde su lugar en mi brazalete, voló hacia el puño del señor Krammer.
- “Administratré la Justicia.”- dijo antes de quedarse con él. Desde luego, querido diario, no me quedé de brazos cruzados, lo primero que hice al salir de la sala, fue hablar con Alexia.
-¡Señora Riccardi!
-¡Querida! ¡Qué gusto me da que estés aquí!
- Gracias...¿Gusta almorzar con nosotras?
-Preferiría que fuese solo contigo y con mis hijos...
-Mi hermana está de acuerdo en que es necesari su presencia para predecir el futuro de su situación, y se sabe que es la mejor adivina del colegio de magos.
-En ese caso...
-¿Qué sucede, mamá? ¿Cuál es el problema con Lissa?
-Asuntos de familia...tristes asuntos de familia.
-Mirá que ya me enteré de que es mi prima, ¡eh! Y eso también es un asunto de familia, de la familia que yo quiero formar en el futuro.
-Tenés razón, hijo. - suspiró Alexia.
-A la casa Lynch, entonces.- los cinco fuimos a casa. Y más para entretener a los Riccardi que para hablar del futuro, Lissa usó sus artes.

Cuatro horas más tarde, los acompañé al edificio del Ministerio, luego regresé al dormitorio veélico del colegio, y seguí la prueba desde el espejo.
-Fue muy prudente de tu parte, Marijazmín. - comentó Lissa.
-Simple rutina. Ya sabemos cómo es Vanessa... voy a estar lista para entrar.
-¡Ajá!
-Escuchemos...¡OMNIOCULOS VEELA! - el espejo se volvió invisible para los asistentes al ministerio.

-Bien, todos estamos presentes. - observó el señor Krammer.
-Señor Primer Ministro, tenga consideración, usted conoce a mi familia, sabe que mi pequeña hija es incapaz de hacer nada de lo que se la acusa.
-Entonces, ¿cuál es el problema? Si la conciencia de todos está tranquila, la prueba del fénix no debería ser motivo de angustia para nadie, señor Shaw. - el señor Krammer tomó de la mano a Vanessa, y la ubicó en el centro de la gran sala – le aconsejo que sea obediente y se relaje...
-¡No confío en ese pájaro! ¡Es tan mentiroso, sucio y cobarde como su dueña!
-¡Señorita Shaw, limítese a obedecer!- el Primer Ministro de Magia empuñó su varita y procedió con la prueba - ¡SOMNIA! - Vanessa s desvaneció en los brazos del Primer Ministro, quien la hizo levitar a la altura de sus ojos – Nixie, queremos la verdad que nace de un corazón inocente.- el fénix se aproximó y ya entonces hizo un gesto negativo.
-Hay una traba de mentira. No puedo atravesar su pecho.
-Con esta afirmación, el cincuenta por ciento de la prueba obtiene resultado negativo.- las caras de los presentes fueron diversas, pero nada de eso me sorprendió – Nixie, queremos la verdad del honor de una bruja merecedora del matrimonio con un igual.- el pájaro de fuego sobrevoló tres veces el cuerpo de Vanessa, se envolvió en llamas y la atravesó en forma longitudinal desde la cabeza hasta los pies.
-No hay honor, así como tampoco un solo hombre, han sido muchos, y muchos los intentos familiares por disimular este hecho, su cuerpo habla claro:PROMISCUIDAD, PROMISCUIDAD, PROMISCUIDAD. No hay dignidad ni debe haber matrimonio...


Cerré el espejo.
-¡Suficiente!- me puse de pie, me coloqué la capa y las Joyas de la Vida- ¡REFLEXUS VEELA! - el espejo se materializó en la sala del Ministeio, pero nadie lo notó, estaban todos muy ocupados discutiendo.
-¡Me niego a aceptar el veredicto!- se indignaba la madre de Vanessa.
-¡Ya dije que ese pájaro es falso, es la Kapatelis transformada!- en ese punto, Nixie remontó vuelo y se posó sobre mi hombro.
-Kapatelis es un apellido que te queda grande hasta para pronunciarlo.-dije caminando hacia ella – Señor Primer Ministro, en nombre de mis ancestros, exijo justicia.
-La tendrá, señorita Kapatelis.
-Así lo espero. Ian, no tenés nada que hacer en este lugar y hoy los buses solidarios están en zonas de combate, muy desbordados. Deberías ir a donde realmente estás haciendo falta, y mucha.
-Vamos para allá. -las dos familias se quedaron en silencio, Nixie volvió a mi brazalete, Ian y yo atravesamos el espejo, y nos dirigimos a cumplir con nuestro deber.

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