LAS CINCO ESCOBAS Y LAS AMIGAS HERMANAS
Capítulo
X – La verdad sobre Vanessa.
Marzo
26
Querido
diario:
Casi
terminamos la primera semana en Harvard, y ni Lissa ni yo podemos
creer la tranquilidad con que todo está transcurriendo. Y al mismo
tiempo nos asusta como la calma que precede a la tormenta. Se siente
mucho muy cómodo ser una más del montón, pasar desapercibida y no
necesitar la magia casi para nada. Extrañamente, tampoco tengo
problemas con mi leucemia mágica, aunque, según Nona Nilda, la peor
parte pasa cuando el ave genética se incorpora a la transformación,
lo cual había pasado el día de la sentencia de Vanessa. Y fue, por
supuesto, cuando perdí la paciencia ante las estupideces de la
familia completa intentando justificar a Vanessa.
Mi
entrada a la sala del tribunal mágico los aterrorizó, no esperaban
a una veela adulta, y eso fue lo que les mostré. Me senté en la
banca de los querellantes, sin decir una sola palabra. Uno a uno los
vi palidecer, empezando por el señor Riccardi, quien discretamente
se retiró, pretextando un malestar estomacal.
Al
igual que el día anterior, el juez que presidía era el Primer
Ministro del Gobierno Mágico. Una vez que se releyeron los cargos, y
Vanessa se declaró inocente, se presentaron tres testigos: dos de
ellos pasantes de la Universidad Mágica y el tercero, el propio Ian.
-
El Jurado llama a declarar al primero testigo. Christopher Prey. –
el muchacho se puso de pie, sin mirar a nadie, y se ubicó en el
banquillo. El mago fiscal comenzó el interrogatorio.
-
¿Desde cuándo conoce a la acusada?
-
Desde mi primera pasantía en Sparkle.
-
¿Qué tipo de relación se establece entre ustedes?
-
Al principio, ninguna. Era una chica más de las que tomaba las
tutorías para repetidores… sin decirle a sus padres. A las pocas
semanas, empezó a enviarme mensajes por lechuza, pidiéndome ser su
novio. Para la mitad de aquél año, ya venía a nuestras fiestas
privadas.
-
¿En qué consisten esas fiestas?
-
Bueno… son reuniones en el campus de la Universidad Mágica.
Música, baile, usted sabe, lo usual.
-
¿Se consume alcohol en esas reuniones?
-
¡Desde luego! ¡Y bastante!
-
¿Algún tipo de droga? ¿Pócimas ilegales?
-
No hasta el año en que la señorita Shaw se nos unió. Todo fue para
impresionarme. Dije que tendría sexo con una bruja virgen, si ésta
me rociaba el cuerpo con Poción de Euforia primero... A la semana
siguiente, Vanesa la Había conseguido, pero claro, el resto de los
muchachos la bebieron antes de que yo pudiera quedarme solo con ella.
– en este punto, la rubia teñida estaba roja y a punto de sufrir
un ataque de nervios – De todos modos, esa noche, con todos los
chicos bajo el efecto de la poción, se cerraron las puertas y todo
se fue de control.
-
¿Podría ser usted más específico?
-
Bueno… ¡Usted entiende! Había chicos y chicas, alcohol, euforia,
sexo… desenfreno…
-
¿La señorita Shaw formó parte de ese descontrol venéreo o se
retiró antes?
-
No lo recuerdo… estaba muy ebrio… según supe, al día siguiente,
a la señorita Shaw la llevaron a su casa en auto.
-
¿Alcoholizada?
-
Así es, y sólo envuelta en una capa. Dicen que no se llegó a
acostar con nadie, pero la manosearon bastante todos. – la madre de
Vanessa se cubría la cara con su pañuelo.
-
No más preguntas, señor juez. – el fiscal mágico caminó hacia
su escritorio.
-
¿La defensa tiene alguna pregunta?
-
Sí, señor juez. – el abogado de la familia Shaw se acercó al
testigo – Señor Prey, usted dijo que le solicitó a la señorita
Shaw una poción ilegal a cambio de iniciarla en las artes del sexo,
¿o se dirigió a todas las muchachas de la fiesta?
-
Yo no dije que fue todo el mismo día…
-
No más preguntas, señor juez. – esa escena me resultó muy
cómica, pero contuve la risa, aún faltaban varios testigos.
-
Los querellantes pueden presentar al siguiente testigo.
-
Hannibal Rivendel… - un joven de raza negra y ojos azules tomó el
lugar de Christofer. Luego de prestar juramento, se le tomó
testimonio.
-
¿A qué se dedicaba usted cuando conoció a la acusada?
-
Estudiaba en el último año de Sparkle y era miembro de Omega
Preuniversitaria.
-
¿Se conocía con el anterior testigo?
-
Sí, claro. Somos primos. En ese entonces, organizábamos las fiestas
en la hermandad.
-
¿Coincide usted en afirmar que esas fiestas se descontrolaban?
-
No siempre. Algunas veces. Especialmente cuando conseguíamos
pociones ilegales. Tener Euforia era sinónimo de orgía y demás
excesos.
-
¿De dónde solía provenir el material para esas fiestas alocadas?
-
Por lo general, de alguna chica. Novia o amante de alguien…
-
¿La señorita Shaw fue una de ellas?
-
Afirmativo, señor. La primera de nuestra generación. Pero no
consumía, sólo intentaba llamar la atención.
-
¿Lo lograba?
-
No lo hizo sino después de varias fiestas, cuando comenzó a beber
alcohol, a manosear y dejarse manosear.
-
¿La calificaría usted de liviana?
-
Ese sería un adjetivo demasiado caballeroso para ella, señor
fiscal.
-
¿Fue usted su primer hombre, señor Rivendel?
-
No recuerdo exactamente quién del grupo fue el que le quitó la
virginidad y dudo que ella lo recuerde tampoco, estaba drogada y muy
ebria. La llevamos a su casa desnuda y envuelta en una alfombra, como
casi todas las veces que consumió Euforia. Para esa época ya era
adicta.
-
¿Qué edad tenía la señorita Shaw, cuando inició sus relaciones
sexuales?
-
Doce años.
-
Es todo, señor juez. – el fiscal volvió a tomar asiento. El
defensor arremetió con todo lo que tenía.
-
Señor Rivendel… ¿Se considera usted alcohólico y adicto?
-
No, señor.
-
¿Qué cantidad de bebida blanca consume por día?
-
La normal.
-
¿A qué llama usted “normal”? ¿Un litro? ¿Dos, tres?
-
Una copa de vino, con las comidas. No más de eso.
-
¿Cómo explica entonces, sus borracheras en el campus?
-
Cuatro momentos clave en la vida de todo mago bien nacido:
Graduación, Amor, Matrimonio, Hijos. Dejé de beber cuando conocí a
mi esposa, justamente en el baile de promoción. Me casé en pocos
meses y acabo de ser padre de cuatrillizos. No tengo tiempo para
vicios, apenas y duermo criando cuatro hermosos bebés.
-
Entonces… ¿Cómo es que considera adicta a una persona, sin
haberlo experimentado?
-
Soy sanador de adicciones, señor. Fui entrenado para reconocer los
síntomas. Y la madre de la señorita Shaw ha venido varias veces a
mi consultorio trayendo a su hija en un estado calamitoso.
-
No más preguntas, señor juez.
-
El siguiente testigo… Ian Fabrizzio Riccardi. – Ian se levantó,
intercambió una mirada con su madre, quien le besó la mano del
lazo, antes de dejarlo ir.
El
beso de una sirena o parte sirena a su hijo, no sólo reafirma el
vínculo con una protección extra, sino que es además una muestra
total de apoyo ante cualquier decisión firme. Otra característica
fundamental de aquél beso materno era el lugar en el que fue dado:
la mano. La bendición de un futuro matrimonio, y ni hablar de lo que
implica la presencia de un lazo Veélico…
-
¿Desde cuándo se relaciona con la señorita Shaw?
-
Desde el inicio de mi segundo año en Sparkle.
-
¿Cómo llega usted a la firma del contrato de noviazgo?
-
Obligado por mi padre y el padre de mi novia. No tuve opción.
-
¿Se trata del proyecto de una unión por conveniencia?
-
Así es, señor.
-
¿Mantenía usted una relación previa?
-
No, señor. Pero en cambio, estaba a punto de concretar una con la
señorita Kapatelis.
-
¿Quiere usted, por favor, acercarse al jurado y exhibir el lazo que
lleva en su muñeca izquierda?
-
¡Desde luego! – Ian obedeció, mientras el fiscal explicaba las
características de la cinta.
-
El Lazo Blanco de la Promesa Veélica establece un vínculo de amor
real entre dos criaturas mágicas o entre un mago y una criatura
mágica. Confirma el sentimiento, lo valida y lo protege. Dicha
protección refuerza las relaciones mágicas y mentales de la pareja
formada, y en el caso de las Veelas propiamente dichas, inmuniza al
varón contra toda influencia ligada al poder de seducción de otras
criaturas semihumanas: sirenas, ninfas, hadas, banshees e incluso
Veelas. El lazo sólo puede ser desatado por la misma pareja, con una
causa debidamente justificada. – uno a uno, los miembros del jurado
analizaron el lazo Veélico y volvieron a tomar asiento. Ian hizo lo
propio para retomar el interrogatorio. Vanessa permaneció en
silencio. Me resultó a las claras evidente, que jamás había
logrado tocarle un pelo, ya que por la expresión de su cara,
desconocía la existencia de la cinta en su muñeca. Y ese era
apenas el principio del testimonio de Ian – Señor Riccardi,
¿cuándo le fue entregado el lazo que acabamos de ver?
-
El primer día de clases de nuestro tercer año de la escuela de
magia.
-
¿A usted le consta que la señorita Kapatelis no usó sus poderes
para llevarlo a atarse la cinta?
-
Desde luego. Yo provoqué la aparición del lazo.
-
¿De qué manera?
-
Revelándole mis sentimientos. Le confesé que no había existido
forma de eludir el contrato. Luego ella… ¡Hhhh! – Ian estaba al
borde del llanto y aún así, desde su lugar me miró a los ojos
antes de seguir declarando – Ella me besó… selló esa promesa,
ligando su corazón al mío.
-
¿Qué edad tenía la señorita Kapatelis en ese momento?
-
Apenas once años.
-
¿Y con tan corta edad tuvo poder para generar un elemento que sólo
una Veela en la plenitud de su femineidad es capaz de producir?
-
Sí, señor. Podía hacer eso y más. Siempre fue muy precoz.
-
¿Incluso para utilizar sus dotes veélicas de seducción hipnótica?
-
Absolutamente.
-
¿Y cómo está usted seguro de que no las usó ya sobre su persona?
-
Me protegió de sí misma con el lazo…
-
Respuesta obvia a pregunta obvia… Pasemos al tema que nos compete.
¿Cuándo se convenció usted de que no estaba en condiciones de
seguir con el contrato de noviazgo?
-
Desde antes de haberlo formado, señor fiscal.
-
¿En ningún momento se sintó usted atraído hacia la señorita
Shaw?
-
Nunca. Las pocas veces en las que se me vio con ella en actitudes
cariñosas, han sido bajo efectos de pociones de amor que
involucraban elementos de magia oscura.
-
¿Cómo puede asegurarlo?
-
Tanto mi hermano menor, como mi madre y yo, sufrimos de alergia a las
Artes Oscuras, señor.
-
¿De qué manera ha afectado su salud y la de los suyos esta conducta
de la señorita Shaw?
-
Mi hermanito Marcelino, de sólo tres años, sufrió varios y severos
ataques de alergia, que sólo las sanadoras del linaje Lynch han
podido tener bajo control.
-
Pasados esos episodios de alergia… ¿usted regresaba siempre con la
señorita Kapatelis?
-
Jamás he estado lejos de ella. La señorita Kapatelis siempre estuvo
mucho más relacionada con mi familia que la señorita Shaw. Mi padre
y yo colaboramos activamente en sus campañas solidarias.
-
Bien. ¿Usted sospechó en algún momento acerca de la virginidad de
la señorita Shaw?
-
Bueno… a decir verdad, siempre tuve la impresión de que se trataba
de una chica fácil… y es muy cierto que su fama de ligera la
precede. Todos hablan de ella y ella nunca desmiente nada. Lo mismo
hizo cuando se corrió el rumor de que éramos novios…
-
¿Ese rumor tenía algún fundamento?
-
Sólo hubo dos ocasiones, ambas provocadas por ella. Una vez, en la
biblioteca del colegio, ella me arrinconó y me besó delante de sus
amigas y de la señorita Kapatelis… ¡y antes de eso lo había
hecho durante un duelo, justamente era uno de los tantos en los que
me batía contra la señorita Kapatelis, pero jamás sentí nada por
ella.
-
¿Han tenido contacto sexual durante este tiempo de noviazgo?
-
No, señor fiscal. Siempre lo evité. De hecho, prefería siempre la
compañía de la señorita Kapatelis en los buses solidarios,
trabajando por los necesitados, antes que imaginarme siquiera en la
cama con esa… ¡cualquiera!
-
No más preguntas, señor juez. – el fiscal, con una sonrisa
disimulada, regresó a su escritorio a ordenar otras pruebas que
fueron apareciendo, traídas por elfos domésticos. El abogado
defensor, con los nervios bastante alterados, se preparó para la
repregunta.
-
¿Cómo descubre usted, señor Riccardi, que la señorita Shaw lo
coaccionaba mediante magia oscura?
-
Con el primer ataque de alergia de mi hermano menor. De hecho, la que
reconoce los síntomas ese mismo día, es la señorita Kapatelis,
quien manda a llamar a sus familiares sanadoras, para que revisen al
bebé. Y se confirma el diagnóstico. La historia clínica está en
el escritorio del fiscal, como prueba.
-
Pero es bien sabido que la rama paterna de su familia siempre
practicó las Artes Oscuras y se jactó de eso… ¿Por qué,
entonces, acusa a su novia, cuando los elementos podrían estar en la
casa Riccardi, traídos y/o traficados por el señor Giampaolo?
-
Porque se trataba de sustancias que componían pociones con esencias
femeninas. En mi familia, los magos oscuros siempre fueron varones.
Hay un árbol genealógico de más de veinte siglos que da fe de eso.
-
Bien. Siempre se acusó a la señorita Kapatelis de negar a sus
amigas las recetas de las pociones y perfumes para el amor que le
solicitaban, para luego utilizarlas ella misa en usted. ¿Qué
responde a eso?
-
Ha sido un rumor que se corrió cuando me enamoré de la señorita
Kapatelis. Falso, desde luego.
-
¿Cuándo aconteció el hecho al que usted hace referencia?
-
Como nueve o diez meses antes de la firma del contrato,
aproximadamente. Mi madre todavía no estaba embarazada de Marcelino…
no logro recordar la fecha con exactitud.
-
Dada su corta edad… ¿Nunca se pensó en que la familia de la
señorita Kapatelis podría estar interviniendo mágicamente para
atraerlo?
-
Es de público conocimiento, que la señorita Kapatelis es de origen
semi mortal, lo cual deja sin sentido su sospecha.
-
¿Se considera usted sexualmente normal y apto para una futura
paternidad?
-
Por supuesto.
-
No más preguntas, señor juez. – hasta el momento, ninguno de los
testigos había actuado en contra de los denunciantes. Se estaba
acercando el toque final.
-
La fiscalía llama a declarar a la señorita Kapatelis Prince-Lynch,
Marijazmín. – pasé al frente. Presté juramento y me senté en el
banquillo.
-
Señorita Kapatelis… ¿es usted una veela auténtica?
-
Sí, señor fiscal.
-
¿Puede demostrarlo? ¿Ha definido ya su ave genética?
-
A decir verdad, nunca lo intenté sin estar bajo una situación
extremadamente estresante. No he aprendido el conjuro. Es un secreto
familiar.
-
Tenemos aquí un retrato de su bisabuela, si bien no es un testigo
válido, un miembro del jurado y el Señor Primer Ministro de Magia,
bajo juramento de secretismo, pueden acompañarla a solicitar el
hechizo.
-
Haré lo que sea necesario. – el señor Krammer y una hechicera del
jurado se pusieron de pie y me condujeron a una sala contigua, donde
un cuadro de tamaño natural estaba emplazado en la pared frente a la
puerta. Nunca había visto una obra de arte de esa magnitud, no se
trataba de una pintura al óleo, sino de un trabajo realizado con la
técnica del Arte Francés, lo que le daba un toque en verdad
asombroso: Mi Nona Nilda parecía viva dentro del marco de oro macizo
y cristal.
-
¡Nonita! – se me caían las lágrimas.
-
¡Pequeña!
-
¡Hhhh!... Necesito conocer el encantamiento para transformarme en mi
ave genética.
-
Verás. El procedimiento es distinto al que ocurre cuando algo fuera
de ti te obliga a hacerlo. ¿Has venido con tu armamento completo?
-
Sí, nona.
-
Bien. Vas a ordenarlo en el suelo y a quitarte el vestido.
-
Está bien… ¿Y ahora?
-
Invocarás la armadura del Fénix… colocándote la diadema de la
Vida. – ni bien obedecí esa orden, la enorme coraza se presentó y
se colocó en su lugar. No té que aún me quedaba un poco grande,
pero de inmediato se adaptó a mi cuerpo – Es el turno de las tres
varitas. A la altura de tu coxis notarás tres pequeñas cavidades…
-
Sí, las encontré…
-
Acerca las varitas. Tomarán su lugar por aí mismas.
-
¡Lindo lugar para ellas!
-
La cola del Fénix… ahora, completa las joyas de la Vida… y
finalmente, llama a tu ave interior… IMPERION AVIS.
-
¡IMPERION AVIS! – mi cuerpo empequeñeció hasta llagar al tamaño
de un águila, se cubrió de plumas rojas y mi rostro tomó la
apariencia definitiva del de un pájaro.
-
Para volver a la normalidad, invierte el orden de las palabras en tu
mente, es un hechizo no verbal… Ahora, señor Krammer, lleve a mi
bisnieta en su hombro derecho, de regreso al recinto del tribunal. –
el Primer Ministro de Gobierno Mágico se acercó y yo volé hacia
él. Se sintió todo extraño, pero confortable.
Cuando
reingresamos, vi cómo Vanessa comenzaba a temblar de furia y no de
miedo. El típico síntoma previo a alguna mentira de las grandes.
El
señor Krammer me depositó delante del estrado, de manera tal que
todos pudieran verme. La bruja que nos acompañó para atestiguar mi
transfiguración tomó la palabra.
-
El ejemplar que estamos contemplando, es la propia señorita
Kapatelis en su forma de ave genética – Vanessa se puso de pie
para interrumpir.
-
¿Qué manera tenemos de probar de que se trata de una bruja y no de
un estúpido animal modificado con magia? – gritó, temblando de
pies a cabeza.
-
La defensa exige ver el cambio metabólico en presencia del jurado y
los acusados. – ya tenía la impresión de que iba a perder la
paciencia, pero decidí canalizar mis nervios en una metamorfosis que
tuviera una doble utilidad: convencer al jurado y practicar para el
examen múltiple.
-
(“AVIS IMPERION IN DANZA VEELAM”) – con una pirueta, recuperé
mi cuerpo y me ubiqué en el banquillo.
-
Acabamos de atestiguar una mínima muestra del poder de la señorita
Kapatelis, del cual, como ya dijimos, se ocupó ella misma de
proteger al joven señor Riccardi. Señorita Kapatelis, de haberlo
deseado, ¿hubiera podido usted seducir al señor Riccardi y a su
grupo familiar para que cumpliera su entera voluntad?
-
Sí, señor fiscal.
-
Porque no quise. No era algo que se correspondiera con la edad que yo
tenía entonces, siempre procuré no qiemar etapas, si lo que
correspondía era hacer travesuras, comer golosinas y saltar en una
cama elástica, eso se debía hacer y no otra cosa.
-
Sin embargo, fue usted quien descubrió que la señorita Shaw estaba
siendo deshonesta...
-
¿La movieron sus sentimientos?
-
Mi sentido de la lealtad y el riesgo que corría una criatura
inocente.
-
¿Considera usted que la señorita Shaw comparte esos valores?
-
No, señor fiscal.
-
¿Motivo?
-
Intentó hacerme rodar por las escaleras de la mansión Riccardi, con
el pequeño Marcelino en brazos,cuando el bebé sólo tenía cuatro
meses de edad. Ese mismo día, la señora Riccardi le prohibió la
entrada a su casa.
-
No más preguntas, señor juez.
-
Su testigo, abogado.
-
Gracias, señor juez... Señorita Kapatelis... - el defensor ya no
tenía muchos argumentos y veía el fin de su carrera - ¿Siempre
demostró esa animosidad en contra de mi defendida?
-
¡Objeción, señor juez! La pregunta es irrelevante.
-
¡A lugar!
-
¿Tiene usted conocimientos acerca de la Magia Oscura, señorita
Kapatelis?
-
Sí, señor.
-
¿Por qué causa aprendió las Artes Prohibidas?
-
Una vez que fui capaz de leer y escribir, estudié de memoria todos y
cada uno de los libros existentes en mi casa, eso incluía a los
ejemplares sensurados por el mismísimo Ministerio de Gobierno
Mágico, naturalmente, bajo la tutela de mi bisabuela, hasta su
muerte, debo decir que la Alquimia Avanzada, siempre me apasionó,
razón por la cual soy capaz de identificar toda clase de hierbas y
venenos, sólo a través de mi olfato, aunque también esa es una
virtud heredada por la rama paterna de mi familia.
-
¿Está usted capacitada para producir pociones de amor?
-Sé
preparar todo tipo de pociones, señor.
-
Eso significa, que en algún momento de su vida, ha sabido usted
emplear algún filtro mágico para el amor...
-Sí,
señor.
-¿Cuándo?
-La
noche en la qe fue concebido el pequeño Marcelino Giullio.
-¿Objetivo?
-
Reconciliar al matrimonio Riccardi. Si no recuerdo mal, las pociones,
hechizos y filtros para el amor son legales como recurso para
estimular la fertilidad de una familia bien constituida.
-
No más preguntas, señor juez.- el Primer Ministro de Magia alzó su
varita para recoger los pergaminos del jurado.
-
Los Magos que componen esta sacra institución han llegado a una
decisión:
Ante
la acusación por la utilización de artificios prohibidos en un mago
menor de edad, declarar a la acusada y a su familia, culpables. La
condena impuesta ante este delito será la inmediata supresión de
los estudios mágicos de la acusada, y la nulidad de todos los
exámenes que haya rendido hasta el momento,y la indeminización
será calculada, de acuerdo con los gastos que se hayan tenido que
realizar,para contrarrestar los efectos de las Artes Prohibidas
empleadas sobre la víctima. Ante la duda razonable con respecto al
honor de la familia Shaw, será solicitada la Prueba del Fénix,
concluida la cual, se convocará a una reunión, para decidir si el
contrato de noviazo Riccardi – Shaw se declarará o no nulo, y se
resolverá con qué tipo de indemnización se compensará a las
familias damnificadas.- el presidente del jurado se puso de pie y me
hizo una seña para que libere a Nixie.
-Señor
Primer Ministro, el único fénix existente en esta generación,que
ha sido registrado como mascota, pertenece a la familia Kapatelis
Prince-Lynch, podría resultar poco objetivo. - protestó el abogado
defensor.
-
Se procederá tal y como se ha pronunciado. El Ave de Fuego es el
símbolo de la verdad, por lo tanto, es absolutamente confiable, no
importa lo que diga la placa identificatoria.- el Primer Ministro de
Magia tomó otro pergamino, y se volvió a dirigir a los presentes –
El Ministerio de Gobierno Mágico requiere de la presencia de las
familias Shaw y Riccardi, en la Sala de Asuntos Privados y de
Supervivencia de la Raza Mágica, esta tarde a las dieciocho horas, y
se le solicita a la señorita Kapatelis Prince-Lynch, la entrega de
su fénix para la ejecución de la prueba.
-
Nixie, el Primer Ministro te necesita.- mi ave de fuego, desde su
lugar en mi brazalete, voló hacia el puño del señor Krammer.
-
“Administratré la Justicia.”- dijo antes de quedarse con él.
Desde luego, querido diario, no me quedé de brazos cruzados, lo
primero que hice al salir de la sala, fue hablar con Alexia.
-¡Señora
Riccardi!
-¡Querida!
¡Qué gusto me da que estés aquí!
-
Gracias...¿Gusta almorzar con nosotras?
-Preferiría
que fuese solo contigo y con mis hijos...
-Mi
hermana está de acuerdo en que es necesari su presencia para
predecir el futuro de su situación, y se sabe que es la mejor
adivina del colegio de magos.
-En
ese caso...
-¿Qué
sucede, mamá? ¿Cuál es el problema con Lissa?
-Asuntos
de familia...tristes asuntos de familia.
-Mirá
que ya me enteré de que es mi prima, ¡eh! Y eso también es un
asunto de familia, de la familia que yo quiero formar en el futuro.
-Tenés
razón, hijo. - suspiró Alexia.
-A
la casa Lynch, entonces.- los cinco fuimos a casa. Y más para
entretener a los Riccardi que para hablar del futuro, Lissa usó sus
artes.
Cuatro
horas más tarde, los acompañé al edificio del Ministerio, luego
regresé al dormitorio veélico del colegio, y seguí la prueba desde
el espejo.
-Fue
muy prudente de tu parte, Marijazmín. - comentó Lissa.
-Simple
rutina. Ya sabemos cómo es Vanessa... voy a estar lista para entrar.
-¡Ajá!
-Escuchemos...¡OMNIOCULOS
VEELA! - el espejo se volvió invisible para los asistentes al
ministerio.
-Bien,
todos estamos presentes. - observó el señor Krammer.
-Señor
Primer Ministro, tenga consideración, usted conoce a mi familia,
sabe que mi pequeña hija es incapaz de hacer nada de lo que se la
acusa.
-Entonces,
¿cuál es el problema? Si la conciencia de todos está tranquila, la
prueba del fénix no debería ser motivo de angustia para nadie,
señor Shaw. - el señor Krammer tomó de la mano a Vanessa, y la
ubicó en el centro de la gran sala – le aconsejo que sea obediente
y se relaje...
-¡No
confío en ese pájaro! ¡Es tan mentiroso, sucio y cobarde como su
dueña!
-¡Señorita
Shaw, limítese a obedecer!- el Primer Ministro de Magia empuñó su
varita y procedió con la prueba - ¡SOMNIA! - Vanessa s desvaneció
en los brazos del Primer Ministro, quien la hizo levitar a la altura
de sus ojos – Nixie, queremos la verdad que nace de un corazón
inocente.- el fénix se aproximó y ya entonces hizo un gesto
negativo.
-Hay
una traba de mentira. No puedo atravesar su pecho.
-Con
esta afirmación, el cincuenta por ciento de la prueba obtiene
resultado negativo.- las caras de los presentes fueron diversas, pero
nada de eso me sorprendió – Nixie, queremos la verdad del honor de
una bruja merecedora del matrimonio con un igual.- el pájaro de
fuego sobrevoló tres veces el cuerpo de Vanessa, se envolvió en
llamas y la atravesó en forma longitudinal desde la cabeza hasta los
pies.
-No
hay honor, así como tampoco un solo hombre, han sido muchos, y
muchos los intentos familiares por disimular este hecho, su cuerpo
habla claro:PROMISCUIDAD, PROMISCUIDAD, PROMISCUIDAD. No hay dignidad
ni debe haber matrimonio...
Cerré
el espejo.
-¡Suficiente!-
me puse de pie, me coloqué la capa y las Joyas de la Vida- ¡REFLEXUS
VEELA! - el espejo se materializó en la sala del Ministeio, pero
nadie lo notó, estaban todos muy ocupados discutiendo.
-¡Me
niego a aceptar el veredicto!- se indignaba la madre de Vanessa.
-¡Ya
dije que ese pájaro es falso, es la Kapatelis transformada!- en ese
punto, Nixie remontó vuelo y se posó sobre mi hombro.
-Kapatelis
es un apellido que te queda grande hasta para pronunciarlo.-dije
caminando hacia ella – Señor Primer Ministro, en nombre de mis
ancestros, exijo justicia.
-La
tendrá, señorita Kapatelis.
-Así
lo espero. Ian, no tenés nada que hacer en este lugar y hoy los
buses solidarios están en zonas de combate, muy desbordados.
Deberías ir a donde realmente estás haciendo falta, y mucha.
-Vamos
para allá. -las dos familias se quedaron en silencio, Nixie volvió
a mi brazalete, Ian y yo atravesamos el espejo, y nos dirigimos a
cumplir con nuestro deber.
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