LAS CINCO ESCOBAS Y LA AMIGAS HERMANAS

Marzo 22


Querido Diario:

              Mi primer día en Harvard… ¡Increíble! Desde que pusimos en pie en el campus, empezamos a causar sensación. Eso sí, fue un poco difícil que no notaran los cambios en el lugar. Reverdecieron los árboles, el césped… ¡Y nuestra habitación se renovó por completo!
              Nos asignaron el cuarto más pequeño y derruido de todo el lugar. Por lo que se comentaba en los pasillos, nadie quería estar allí, porque era sofocante en verano y sin calefacción en invierno. Al entrar les dimos la razón.
- ¡Hmmm! ¡Huele a humedad! – exclamó Lissa.
- El cielorraso está descascarado…
- El baño es un desastre.
- No hay lamparitas.
- ¡Qué asco!
- ¿Pasa algo?
- Inodoro rebalsando…
- Mejor abramos las ventanas…
- Para la tarde va a estar todo arreglado.
- ¡Por suerte!... ¡Te está sonando el celular!
- ¡Es Ian! – atendí- ¡Amor!
- ¡Felicidades, señorita Universitaria!
- ¡Gracias, cielo!
- ¿Cuándo llegaste?
- Hace un ratito. ¡No sabés! Por ser argentinas, nos dieron la peor habitación del campus. Es un asco todo. La tienen así a propósito, como para que paguemos “derecho de piso”.
- ¡La sorpresa que se van a llevar!
- Eso creemos las dos.
- Bueno, princesa, tengo que seguir con mi trabajo y hoy me quedo con Marcelino.
- ¿Las cosas con tu viejo, cómo van?
- Mejoran. El juez amplió el régimen de visitas. Le dio un día más, ahora estamos con él de jueves a domingo. Igual está monitoreado las veinticuatro horas.
- Ajá.
- Te dejo, linda.
- Hasta luego. – corté la comunicación.
- ¡Qué dulce!
- ¡Sí!
- Bueno, esto ya está bastante mejor.
- Al menos ya se limpió y podemos sacar las valijas.
- ¿Amplificamos el espacio?
- ¡Dale! – la tomé de la mano y las dos pronunciamos el hechizo, con las varitas extendidas.
- ¡ENGORGIO MÁXIMA AETERNUM! – la diferencia no se notó hasta que empezamos a ubicar nuestras pertenencias: maletas, ropa de abrigo y de verano, equipo de audio, televisores, computadoras, armarios para zapatos, el pie de madera para nuestras aves… la lista sigue. Con suerte, llegamos en domingo y las clases  arrancan mañana. Calculamos que van a pasar varias semanas hasta que el resto de nuestros compañeros empiecen a socializar. Lo que si ya pasó fue un intento de los varones por impresionarnos. Típico del efecto imán veélico. Nada en comparación con lo que hice yo para reconciliarme con Ian antes de cumplir los quince…
           “Hilar fino” con mis poderes veélicos, aunque imprescindible en aquél momento, no era cosa sencilla. Requería de mucha paciencia y astucia. Pero como ya dije antes, era necesario, en especial para concretar lo que debíamos: romper el contrato de noviazgo oficial entre Ian y Vanessa, antes de que él cumpliera la mayoría de edad mágica.
- Me estoy rompiendo la cabeza y no se me ocurre ninguna forma de filtrar la energía veélica. – dije esa tarde, después del almuerzo, caminando de una punta a la otra del dormitorio.
- ¿Los libros de tu bisabuela no dicen nada?
- Ni una palabra. Jamás una veela de mi edad se enfrentó a una situación como la mía. Y los libros veélicos van revelando sus contenidos en la medida en la que su lectora crece en edad y maduración.
- Por eso no hay registros de nada…
- ¿Qué comes que adivinas?
- ¡Eso es!... ¡dejame probar con algún método antiguo, de paso, practico para el examen!
- ¡Dale! – Lissa fue por su bolso  de él extrajo una caja de nácar y oro.
- Runas…
- ¿Qué tengo que hacer?
- Agitar la bolsa y sacar las doce piezas de a una.
- ¡A ver! – un poco nerviosa, hice lo que mi hermana me pidió.
- La primera nunca dice mucho… en este caso, lo que simboliza es una multitud, sacá otra.
- ¡Esta!
- La multitud…  el ave sabia… una más… el hombre… la mujer… el espíritu creativo… la habilidad y la esencia del ser fememnino… el amor… la dificultad… lo infinito y la concreción de una tarea.
-¿Podés ver algo más claro? Es todo muy general.
- Voy a probar con el hechizo de combinación que aprendí hoy en el taller de creatividad.
- Confiá en tu poder.
- ¡Ajá! – Lissa se concentró, tomó su varita de ambos extremos y la deslizó tres veces, casi rozando las runas - ¡LUX FUTURA! – las pequeñas y extrañas figuras se iluminaron – Buena señal, ¡en clase no me salió!
- No me extraña… ¡con la mala onda de la tutora!
- Sí… ¡cierto! ¿Te dije que Jonathan me contó que la mina le volvió a tirar los perros?
- ¡No te puedo creer! ¡Qué cara dura!
- Y al profe, muchas excusas ya no le quedan…
- Me imagino… ¿Querés que mande a Nixie para que anule cualquier traba que te esté poniendo a vos?
- ¡Ay, sí!
- Nixie… liberá el aula de Tutoría, por favor. – el fénix acató la orden - ¡ya podés continuar!
- Me parece que voy a tener que hacer algo más que adivinar…
- Probá transformando por asociación.
- Es buena idea.
- El libro dice, respecto a los elementos adivinatorios, que lo que sirve para descifrar figuras antiguas o muy dispersas, es recurrir al arte: pintura o escultura.
- Necesito caballetes, lienzo, pinceles, paleta y óleos… acá está todo.
- Te ayudo a armarlo.
- Gracias.
- ¡Listo! Va a ser un cuadro grande.
- Mucho para “traducir”… ¡ARS! – los elementos que mencioné se terminaron de acomodar y mi hermana siguió manejando su varita: con un toque, trasladó cada runa a la paleta de colores, y luego, en el mismo orden en el cual yo las había extraído de la bolsa, el pincel las fue plasmando sobre el lienzo, de acuerdo con su interpretación: la multitud se ubicó en la parte inferior de la pintura, el ave sabia era un fénix rojo y se pintó en el extremo superior.
- ¡Nixie! ¡¿Cómo no se me ocurrió?!
- Esperá a que se complete el cuadro…
- ¡Ok! – obedecí, y el retrato comenzó a tomar forma y color: el hombre era parecido a Ian y tenía dos gruesas cadenas con grilletes en las manos y pies. La mujer vestía como una bailarina clásica y su pose era la de una pirueta. El espíritu creativo formó una estrella de cinco puntas bajo la punta de la zapatilla de la mujer danzante, la esencia del ser femenino le dio color al cuadro total. El amor puso una cinta en la mano derecha de la ballerina. La dificultad formó un cielo de tormenta. Lo infinito dibujó cientos de varitas alzadas por la multitud. La luz imprimió energía veélica  en el cuerpo de la dama. Y la concreción de la tarea guio las miradas del hombre y la mujer.
- ¡Wow!
- ¡Increíble!
- Me queda ahora más claro que antes, que necesitás pedirle consejo a Nixie.
- ¡Y bailar!
- Pero… ¿dónde y en qué momento, con los exámenes finales de los colegios de dos reinos a la vuelta de la esquina?
- Creo que lo mejor será ir por partes… hay que darle tiempo a tu pintura a que se seque, antes de activarla.
- Cierto. Bueno… te dejo sola. – Lissa se retiró y yo llamé a mi fénix.
- ¡Nixie, te necesito! – demás está decir que al pájaro de fuego no le hizo falta hacerme ningún tipo de interrogatorio para saber cuál era la tarea que debía realizar, sólo ingresó por la ventana y se puso a trabajar.
- Princesa con el alma oprimida de amor y los ojos llenos de lágrimas… es necesario comprobar lo que sucede con la otra parte de la pareja real. – comentó mientras sobrevolaba mi cabeza, como quien hace un reconocimiento del terreno. Se detuvo frente a mí – Sólo tomará un minuto mi viaje de un corazón a otro. – dicho esto, el fénix atravesó mi pecho, sin causarme el más mínimo dolor. Ese minuto se me hizo eterno. Tenía un muy mal presentimiento y la culpa por haberlo castigado me estaba matando, temí que antes de que Nixie regresara, el dolor y la angustia me hicieran emplumar nuevamente. Pero tampoco podía dejar de llorar, estaba paralizada y casi abatida, tanto, que de no ser por la seguridad que me brindaba el colegio, cualquier enemigo podría haberme derrotado de un solo golpe. Me sentía morir. Pero sin embargo sabía que por alguna razón gran parte de toda esa depresión era ajena a mí, por lo que llegué a la conclusión de que debía estar percibiendo lo que le sucedía a Ian. Nixie regresó en ese instante por el espejo veélico a presentarme su informe – Futuro príncipe, deprimido, pensando seriamente en comenzar a beber la poción de Euforia que desde hace días le ofrece su padre con la intención de captarlo para la secta Omega66. El hermano pequeño a su cargo es lo único que lo detiene.
- ¡Dios mío!
- Habrá que actuar con cautela, princesa. Samantha Fletcher y Sigfrid McCleod ya fueron alertados ante mi presencia en las aulas.
- ¿Qué es lo que yo puedo hacer para frenar este desastre, Nixie?
- Primero que nada, no perder la calma… has de saber, ama preciosa, que fui bien recibido por el joven Riccardi.
- ¡Es un alivio!
- Segundo: debes fomentar esa débil esperanza en su alma, enviando un mensaje de luz veélico.
- ¡Eso sí estaba en uno de los libros de mi Nona Nilda, pero para cuando lo leí no estaba escrita la página del procedimiento! Y aún no termino de leerlo.
- ¿Con tu habilidad para la lectura veloz?
- Me agrada hacerlo al estilo mortal, me relaja mucho. – no lo pensé dos veces. Corrí a buscarlo - ¡Juraría que estaba por aquí!... ¡Éste es!... “LUX VEELA”… procedimiento para crear el espectro… “se debe visualizar al destinatario y pensar en la solución al problema que lo angustia, repitiendo las palabras IMPRONTA MÁXIMA”… para que se fije el mensaje… y hay una advertencia… “Sólo debe ser utilizado para salvar vidas en medio de una  guerra declarada o por medio de una veela que haya sido conquistada por un amor real”… ya sabemos que eso es lo que ocurre… “ya prendado en una promesa por un lazo veélico”… segundo punto a favor. Es como si la Nona Nilda hubiera pasado por lo mismo, o lo tuviese previsto… “si el destinatario da señales positivas de querer recibirlo y responder de igual manera, estando bajo cualquier clase de compromiso no consentido u obligado para conveniencia ajena, es signo de que hay al menos una causa de nulidad para dicho compromiso”… Necesito información clara y concisa al respecto, ¿sabés algo Nixie?
- ¡Esperaba que me lo preguntaras! Pero es tan secreto y delicado, que sólo ante el tribunal se debe probar… La señorita Shaw no es virgen…
- ¡Nixie! ¡Eso anula automáticamente hasta un matrimonio de esa alcurnia mágica! Lo estuvimos investigando para ayudar a Lissa con el profesor Cliff. La virginidad es garantía de pureza de la raza mágica en familias con estirpe noble o real.
- Desde luego.
- Pero lo más complicado va a ser que las dos familias que ya se regodean en ese “matrimonio” quieran llegar hasta esta instancia, a no ser que se las presione y las pruebas sean más que contundentes.
- Por ahora, lo imprescindible es que logres enviar el mensaje de luz al joven Riccardi.
- ¡De inmediato! – el mensaje de luz veélico, de acuerdo con el Libro de las Transgresiones, consiste en generar una imagen traslúcida, similar a la que en la historia de Harry Potter se conoce como “Patronus”, sólo que no toma forma animal a menos que se use para la guerra, sino del propio rostro, cabellera y hombros de la veela que lo envía. El mensaje sólo puede contener una palabra y debe englobar en ella todo el sentimiento. Elegirla era un problema - ¿Qué le digo?... Es preciso que lo detenga, antes de que se arruine la vida con esa porquería… se transformaría exactamente en la clase de mago acorde con la familia de alimañas a la que Giampaolo quiere ligarse… ¡Por supuesto!... No le ofrece la Euforia para que se sienta mejor, sino para poder iniciarlo en las artes prohibidas sin que se dé cuenta de lo que está haciendo… ¡Delincuente!... Debe resistir esa tentación que se le ofrece… tiene que decirle no al camino del escape fácil… dentro de sí mismo sabe que no es lo correcto… debo llevarle fuerzas, esas que nadie más puede darle en este preciso momento… ¡Eso es! ¡Lo tengo!... “LUX VEELA”… - la imagen que se formó ante mí ocupaba todo el espacio de la habitación veélica - … RESISTILO… “IMPRONTA MÁXIMA”. – una luz enceguecedora llenó el dormitorio y Nixie volvió a mi brazalete de la vida.
               Afuera, Vanessa ponía el grito en el cielo y golpeaba la puerta de mi habitación con su varita, ya que, al no pertenecer a la misma casa, no tenía acceso mágico. Esperando toda clase de exabruptos, salí a atenderla.
- ¡¡¿Qué clase de encantamiento oscuro estás utilizando con mi novio?!!
- Encantamiento, sí. – respondí caminando hacia la salita de espera, con mi pelo suelto y mis pies descalzos, pero sin tocar el piso, lo cual la impresionó hasta el punto de hacerla caminar hacia atrás en la medida en que yo hablaba – Oscuro, ¡jamás!
- ¡Eso es lo que vos decís! ¡La Alta Magia no tiene ese poder!
- Lo tiene, hay que saber cómo invocarlo, corazón… Y sí, ¡lo usé con tu “novio”!... Si da resultado, cosa muy, pero muy probable, ¡vos estás en el horno!
- ¡Mirá como tiemblo! – se burló Vanessa, sin perder la costumbre de subestimarme.
- Vas a temblar… ¡ya lo creo que vas a temblar! – la respuesta veélica ya estaba de regreso, tenía la cara de Ian y se interpuso entre ambas. Habló en el mismo instante en el que la profesora Fletcher y el rector se apersonaban para intentar evitar un desastre.
- “ETERNAMENTE” – y se desvaneció. Pero fue suficiente para que Sigfrid, recogiendo con su varita la huella final, saliera camino al Ministerio de Gobierno Mágico.
- ¡Estás perdida, Vanessa!
- ¡¿Qué?!
- Que se acabó tu suerte…
- ¡No, mi suerte es infinitamente más grande que la tuya! El Primer Ministro no es menos poderoso, ni más estúpido que vos. Se va a dar cuenta de lo que hiciste, cuando Sigfrid le muestre ese “fantasma” que hiciste aparecer.
- ¡Ay, querida!... ¡Cómo se ve que en todo el año no tocás un libro!
- No necesito libros para darme cuenta de que eso es Magia Negra.
- ¡Y dale!... La última vez que te metiste en la biblioteca para encontrar mi punto débil olvidaste leer la letra chica… cuando le dañás la tonsura por primera vez a una veela, le habilitás el poder de enviar un mensaje de luz para que pueda pedir ayuda externa y ser liberada de inmediato, si es que la veela conoce el procedimiento. Cuando lo hiciste conmigo, yo era demasiado joven para eso. Pero ya no lo soy… y tengo la fórmula y el poder para generarlo sin estar en peligro de muerte. Lo que viste recién era una respuesta, que además de hacerme saber lo mucho que "tu noviecito serio y muy formal” me ama, delató tu trampa.
- ¡¿Eh?!
- Tu más íntimo secreto, el mejor guardado, el que, hasta el día de hoy, sostuvo toda tu mentira con respecto a Ian, acaba de quedar al descubierto.
- ¡No sé de qué me estás hablando!
- Si firmaste habiendo leído todo el contrato, lo tenés que saber de memoria… tu tan largamente presumido y publicitado “noviazgo formal”, el anuncio del  compromiso y matrimonio, y todo lo que tus padres habían preparado para salir de pobres a costa de la familia Riccardi, acaban de suspenderse. Primer paso previo a la declaración de nulidad.
- ¡No puede ser!
- Sí, sí. Esta tarde cuando busquen los pergaminos que firmaron, no los van a encontrar. En su lugar, gracias a la oportuna intervención de Sigfrid y sus influencias gubernamentales, van a ver una cita de clase “A”, para presentarse en el edificio del Ministerio de Gobierno Mágico, en el ala tribunalicia. Se está pidiendo la prueba del Fénix.
- ¡¿Qué estupidez estás inventando?! ¡Veela mentirosa!
- Una veela es una veela, y nunca miente. ¡Te veo después de clase, si es que no te llevan presa! – le cerré la puerta en la cara. Enseguida retomé el diálogo con Nixie - ¡Este es el día más feliz de mi vida!
- ¡Ya lo sé, princesa! Ahora nos queda el resto de la reconciliación.
- Escucho.
- La esencia de tu ser es la danza, como la de cualquier veela que se precie.
- Ajá.
- Y es una manera infalible de canalizar la energía veélica y combinarla con determinadas hormonas susceptibles a los sentimientos verdaderos.
- Pero, ¿cómo podremos provocar un momento en el que la danza sea compatible con el estudio de la magia?
- Todo está al alcance de tu mano y todo es compatible. El arte es pasión, la pasión es sentimiento, y el sentimiento habla de corazón a corazón.
- Nixie… lo que yo tengo al alcance de mi mano son las fechas de los exámenes finales.
- Revísalos, princesa.
- Si vos lo decís… Vuelo acrobático… Creatividad… Alta Magia… todo el mismo día… ¿y a la misma hora?... ¿mesa compuesta? ¡Es una locura!
- Las explicaciones de los docentes te aliviarán bastante y te inspirarán.
- Espero que tengas razón…
- ¡Siempre la tengo! – Nixie regresó a mi brazalete y yo me reuní con Lissa a la orilla del mar. Estaba casi congelado y se fundía en el horizonte, donde todo era del mismo color blanco.
- Estoy preocupada, Marijazmín…
- Somos dos.
- Vanessa no se va a quedar de brazos cruzados.
- Algo va a intentar, pero ni a mí se me ocurre qué.
- Está acorralada y, por eso mismo, es más peligrosa. En tu lugar, evitaría estar sola las veinticuatro horas.
- Eso suena exagerado en alguien que no es capaz ni de transformar agua en limonada, teniendo el limonero al lado.
- ¡Eso es cierto! – Lissa no pudo contener una carcajada.
- Vayamos a merendar y a escuchar la charla previa a los exámenes.
- ¡Dale! – poniéndonos de pie, caminamos sin demasida prisa hacia el castillo. Allí, entre tazas de chocolate y masitas, profesora Fletcher se levantó de su asiento y pidió la palabra.

- ¡Su atención, por favor! – el silencio fue tan profundo, que se podía oír el silbido del viento y el suave choque de los copos de nieve contra los cristales de las ventanas y la cúpula superior – la siguiente semana de exámenes estará especialmente dedicada a los estudiantes de cuarto, quinto y sexto año y al curso de orientación universitaria. A partir de esta etapa, las asignaturas se combinarán para estimular las afinidades específicas de cada alumno hacia su verdadera vocación. Nunca antes se había implementado este método, pero tenemos fe en que sea todo un éxito. Tendrán un mes para preparar su exposición ante una mesa de tres profesores. Se evaluarán creatividad, control de poderes y técnicas de estudio. El primer grupo de asignaturas será: Taller de Creatividad Mágica, Vuelo acrobático en escoba y Alta Magia Avanzada. La lista con los nombres de los estudiantes que el cuerpo docente seleccione para la primera mesa, estará disponible el día viernes. Una vez pasada la etapa evaluativa, los alumnos más destacados serán entrenados para la Olimpíadas Mágicas. – las caras de todos se iluminaron y la exclamación de júbilo fue generalizada. Para todos, menos para mí, que me había quedado pensando en cómo combinarlo todo y en qué reglas estaban impuestas.    

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