LAS CINCO ESCOBAS Y LAS AMIGAS HERMANAS
V – Diversión en el mundo mágico
Marzo 8
Querido Diario:
Esta semana, Lissa vino a pasar
unos días conmigo al campo. Está muy nerviosa por su próxima boda con el
profesor Cliff. Necesita relajarse, por lo que se tomó estos días para salir de
shopping… como aquella vez en la que decidimos escaparnos un fin de semana
completo… ¡Hasta papá nos apoyó!
- ¡Pero, claro!
Con la carucha de agotada que tenés, como para que no necesites un descanso,
hija, ¡por supuesto que estoy de acuerdo!... Yo distraigo a tu madre.
- Pero la casa
se va a quedar sola… - comenté.
- Dejá a tu
bichito a cargo de todo, y yo me llevo a tu madre… a las Cataratas, si es
necesario.
- ¡Listo!
- A ver… - papá
se sentó frente a su computadora – Acá ya me pedí los pasajes… ¿Y ese ícono en
forma de sombrero de punta azul? ¿Qué es?
- ¡Te
habilitaron Internet Mágica! ¡Qué nivel! Si le das click, te mandan los boletos
por la pantalla.
- ¿En serio?
- ¡Probá!
- Bueno…
¡wow!... Armate tu bolsito de fin de semana, que yo le voy a llevar este
regalito a tu madre.
- ¡Perfecto! –
con mamá fuera de circulación, y un
permiso para salir, la llamé a Lissa y me fui a su casa.
- ¡Primera
salida como hermanas! ¡Estoy muy emocionada!
- ¡Somos dos!
- ¡Ya tengo
documento, cédula de identidad y tarjetas de crédito con el apellido Kapatelis!
-
¡Impresionante!
- ¿Adónde
vamos?
- ¡A comer
golosinas!
- ¡Compremos
peluches!
- ¡Y muchos
zapatos mágicos de esos que nunca duelen!
- ¡SÍII! –
preparamos nuestras tarjetas de crédito y nos fuimos de shopping. Hicimos todo
eso y más, hasta nos metimos en el spa veélico a disfrutar de un servicio de
belleza integral.
- Con este
estilo de masajes, se puede comer de todo y luego bajar lo que se engordó, en
cuarenta minutos…
- ¡Ajá!... ¡Y
relaja tanto! – suspiré.
- ¿Qué sigue?
- No sé…
¿querés ir a la tienda de informática que inauguraron ayer?
- ¡Dale! ¡A ver
qué nos podemos llevar!
- ¡Adoro la
tecnología!
-
¡Especialmente, desde que se puede asociar con la magia! – terminamos con las
uñas esculpidas y cruzamos al “oulet”. Había de todo, y de todo nos llevamos:
televisores redimensionables, computadoras con disco duro ilimitado, tablets
con Internet mágica incorporada, sistemas de audio de bolsillo, en fin…
¡pasamos el límite de crédito de nuestras tarjetas, en un solo día! ¡Pero
estábamos tan bien!
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