LAS CINCO ESCOBAS Y LAS AMIGAS HERMANAS
Marzo 5
Querido Diario:
He pedido que los informes de
guerra me lleguen a casa. El que me preocupa sobremanera es Ian. Se podría
afirmar que está en la línea de fuego de ambos bandos, precisamente por eso, no
he querido molestarlo. Su tarea es arriesgada al punto de la heroicidad y la
guerra, a su vez, lo mantiene lejos de las “posibles candidatas”. Hacía algo
muy similar en nuestro quinto año del colegio, pero con los Buses Solidarios.
- ¡Hola,
Marijazmín! ¡Tengo buenas noticias! ¡Me muero por contártelas!
- ¡Ian! ¡Cuánto
entusiasmo! Debe ser algo muy groso…
- ¡No es para
menos! Acabo de comprar el cuarto bus del mes, ¡ya tenemos un jardín de
infantes! ¡Vamos por el prescolar!
- ¡Genial!
- Son sesenta
nenes y nenas. Tus primas están buscando material para detectar poderes a
discreción.
- Bien…
- Por otro
lado… mi papá está intentando lo mismo, pero a la antigua… no tiene ni la décima
parte de los resultados que ya logramos nosotros.
- ¡Obvio!
- Las Veelas le
complicaron la vida… y no es el único…
- ¡Ah, ¿sí?! –
pregunté, preparándome para la primera galantería de la mañana.
- Sólo que a mí
me resulta maravilloso complicarme… - con una sonrisa de película en blanco y
negro, se dirigió a su clase de Alta Magia General. En el aspecto romántico, no
tenía de qué quejarme. Las cosas iban bastante mejor de lo que yo había
vislumbrado. Vanessa se limitaba a cumplir sus “deberes de noviazgo público”
mientras que, en otras latitudes, Ian y yo, compartíamos todo lo que teníamos
en común.
Otra de las tantas cosas a las que
me estaba enfrentando ese año era mi metamorfosis veélica. Todo un problema, a
la hora de evitar el “bullying”. Una vez al mes amanecía emplumada y con
demasiado cansancio físico, como si llevara semanas sin dormir. Entre mi Nona
Nilda y la profesora Fletcher me administraban pociones vitamínicas para que
pudiera rendir en clase como siempre, pero poco era lo que conseguían para
mejorar mi apariencia.
- ¡Hey,
Kapatelis! ¿A cuánto vendés los plumeros?
- ¡La lista de
precios la tiene el profesor de Alquimia V! Lo que dudo es que sepas cómo usar
cada cosa y por dónde agarrarlas para no calcinarte los dedos… - contestaba en
medio de un largo bostezo, casi siempre camino a la biblioteca.
Quinto fue el único año en el cual
bajé mis calificaciones, aunque eso fue contemplado por todo el personal
docente, algunos de ellos aún recordaban ese mismo proceso en la joven
profesora Samantha, varias décadas atrás, y desde luego, tenían en cuenta lo
complejo de mi situación familiar. Las cosas en el colegio de magia, dentro de
todo, iban bien. Lo más arduo me esperaba en casa, donde mamá controlaba mi
agenda, con exagerada rigurosidad.
- Escuchame bien
lo que te voy a decir: Ya está todo diagramado para no desperdiciar un minuto
de tu tiempo, el chofer te va a dejar en la puerta de la escuela de danza, a
las ocho de la mañana. Te quiero lista para salir, una hora antes y con
calentamiento previo, te tomo la elasticidad antes de subir al auto. Te va a
buscar a las seis de la tarde. Ni bien llegues a casa, quiero que me muestres
cada una de tus lecciones, cada avance, cada coreografía nueva, quiero
constatar que realmente le ponés dedicación a lo que hacés. Antes de fin de
año, tenés que llegar como mínimo al American Ballet.
- Vas a tener
todas las pruebas que quieras, pero yo voy a seguir siendo yo, acá, en Nueva
York o en Moscú. No vas a conseguir que cambie, mis genes son mis genes, ¡mal
que te pese! – di media vuelta y subí a mi cuarto. Esa noche me dediqué a la
lectura del Libro de las Transgresiones, se suponía que la respuesta a mis
preguntas estaba allí. Y como siempre, así era.
Mi Nona Nilda fue pionera en
muchas cosas, especialmente si se trataba de disciplinas que estaban reservadas
exclusivamente a los hombres. No le gustaba que la rebajaran por ser mujer,
princesa heredera, pero mujer al fin.
La Alta Magia de Nivel Superior o
Universitaria era una de esas asignaturas y superar sus límites se volvió una
de sus grandes pasiones. Desde luego, mi situación requería de esa clase de
pasiones. Exactamente en la página central del librito en cuestión, encontré el
hechizo del que el primer Ministro de Gobierno Mágico había hecho referencia,
el día del juicio a Gloomie.
- (“¡Este
es!... Dominio y manipulación del espacio-tiempo… una exclusividad de la sangre
veélica de casta Imperial, hasta el momento la única resistente a los cambios…
vamos bien… Elementos necesarios: un espejo del tamaño de una pared completa
del recinto, sin manchas de desgaste, marcas de huellas digitales, ni
rajaduras… es justamente lo que hay en una sala de danzas… el conservatorio es
el lugar elegido, no lo pienso dos veces… una varita de metal noble, encastrada
en un bastón de madera igualmente noble, que posea doble núcleo veélico… el
bastón Kapatelis es de roble, con núcleo de platino y cabello de veela, mejor,
imposible… son necesarias doce vueltas y tres toques. El verbo latino a
pronunciar es MOMENTUM y se ha de estar concentrando y canalizando la energía
en la cantidad de horas que se quiera adicionar al tiempo del cual se dispone…
hmmm… vamos a ver eso… voy a llamar al profesor…”)
- “Academia de
Danzas, buenos días, habla Lucía, ¿en qué le puedo ser útil?”
- Buenos días,
Lucía. Necesito que me comunique con el profesor Ríos Toledano.
- “¿De parte de
quién?”
- La alumna
Kaptelis Prince-Lynch.
- “Casualmente,
él estaba buscando su número, señorita, en un momento le paso la llamada.”
- ¡Gracias! –
esperé un par de minutos en línea, hasta que el coreógrafo me atendió.
- “Ríos
Toledano al habla, buenos días.”
- Buenos días,
profesor, soy Marijazmín Kapatelis, la hija de León Kapatelis.
- “¡Ah!
¡Esperaba noticias de ustedes!”
- Lo imaginé,
quería concertar los horarios para mis clases.
- “Mirá,
corazón, estoy teniendo muchísima demanda de alumnos tanto o más talentosos que
vos, este año. La verdad es que, aunque me encantaría sobremanera dedicarme
exclusivamente a darte clases, en este ciclo lectivo va a ser imposible, por
mucha plata que ofrezca tu padre. Además sos muy jovencita para tanta
exigencia, lo que me están pidiendo no es algo sano, ya se lo dije a tu madre.
Es una locura.”
- De eso quería
hablarle. Voy a necesitar solamente dos horas diarias de entrenamiento. Como
cualquier otro de sus estudiantes.
- “¿Cómo
hiciste para razonar con tu familia?”
- No lo hice.
Sólo quiero respetar la disponibilidad horaria de la institución.
- “Pero,
entonces… no entiendo… ¿Te vas a quedar diez horas diarias en el
conservatorio?”
- Voy a hacer
la prueba por este año. Ella sola se tiene que percatar de su error.
- “Espero que
estés en lo cierto… a ver… ¿dónde estará mi agenda?... ¡Acá!... vas a tener
clases con el cuerpo de baile avanzado… lunes… y jueves… ¿estás anotando?”
- ¡Sí!
- Ok… eso va a
ser de diez de la mañana a doce del mediodía… ¿estamos?
- Perfecto.
- Martes y
viernes vas a estar con los coreógrafos… y los miércoles te voy a poder
entrenar de manera exclusiva, como pidió tu mamá.”
- Me parece
genial.
-“Tenés otros
ritmos, si querés ocupar tiempo… De cuatro a seis de la tarde hay ballroom acá.
Pensalo.
- Lo voy viendo
en la medida en que se desarrollen las clases.
- “Como gustes.
Arrancamos el próximo lunes.”
- ¡Ahí estaré!
- “Te espero,
querida, que sigas bien.”
- Igualmente. –
corté la comunicación – Un problema menos… (“Los elementos están ahora necesito
una salida de espejo veélico… vamos a ver… acá hay un plano bastante fiel de la
academia… podría practicar ese hechizo de transformación inanimada… tal vez
sirva para que un mapa se vuelva maqueta…”) – busqué mi varita para realizar mi
“permitido diario” – DIMENSIONA ERECTUM MINIMA. – le di dos toques al papel y
enseguida obtuve los resultados que esperaba: una visión tridimensional del
edificio – (“Bien… esos son los vestuarios… muy a la americana… nos asignan un
cubículo a cada uno, durante todo el año lectivo… sí… se puede usar
perfectamente… Hmmm… bueno… sólo me resta profundizar la lectura del libro,
parece que hay detalles que Nona Nilda aconseja tener en cuenta… “Manipular el
espacio-tiempo responsable y sabiamente requiere de una causa noble y
justificada. Si se tiene talento para el encantamiento poético, se podrá estar
lejos de la magia oscura”… bueno, eso es cuestión de practicar. Y mi causa está
más que justificada. Listo. Programemos los horarios… entro a las 8… tengo dos
horas para ir al colegio de magia, que necesito que sean ocho… a las diez
empieza mi clase de danzas y las horas se van a multiplicar en la misma
proporción… al mediodía se supone que tendría que almorzar en el buffet… pero
ese tiempo lo podría aprovechar en los buses solidarios… y tendría la tarde
libre para estar en el spa y descansar lo necesario. Por último, vendría a
dormir a casa) – con todo listo, me dispuse a disfrutar del fin de semana.
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