LAS CINCO ESCOBAS Y LAS AMIGAS HERMANAS.

Marzo 6


Querido Diario:

               Se avecinan momentos difíciles en mi reino. Como antaño, hoy no tengo tiempo casi para nada. Trabajo con el Consejo Secreto Veélico y con el Ministerio de Gobierno Mágico, así y todo, me hago de unos momentos para mis cosas, por suerte, ya no arriesgo tanto mi vida con el cambio espacio temporal, es el día de hoy que me asombro de mí misma por lo inconsciente que fui en mi primera adolescencia…
              A las ocho menos cinco de ese lunes, llegué a la Escuela de Arte y a toda velocidad, me puse a trabajar.
- (Esta es la sala de danzas… espejo del tamaño de la pared… hmmm… tiene una flor de rotura y un cartel que advierte a los estudiantes del riesgo de apoyarse… voy a entrar… el hechizo reparador funciona… ahora sí el requisito se cumple… varita y bastón… ¡gira!... eso es…) “De Terpsícore soy soldado, te suplico Padre Chronos, al tiempo que siempre hubo, por una causa noble, eleva al cubo.” (Toques de varita.)¡MOMENTUM!... ¡Con eso bastará! (Al vestuario… bien…) REFLEXUS VEELA. – el espejo veélico ocupó el lugar asignado por mi varita. Luego repetí el encantamiento y me dirigí a Sparkle a cursar con normalidad.
- ¡Marijazmín! ¡Creí que no vendrías! – se sorprendió Lissa.
- Por suerte, una vez más, le pasé el trapo a las intenciones de mis padres.
- Te quieren sacar de acá a toda costa.
- Y… tengo más autoridad que ellos en la casa… les doy miedo, es lógico que traten de vapulearme.
- ¡Ajá!
- ¿Vos, cómo estás?
- No demasiado mal…
- Eso significa que…
- Que algunas cosas con el profe avanzan…
- ¡Conozco ese aire de misterio!... ¡Contame ya!
- El sábado nos cruzamos en la villa mágica y me invitó un café.
- ¡Qué lindo!
- Hablamos un montón… me mostró la foto de la señora que se le murió… era alérgica a la magia oscura, como yo…
- Eso explica bastantes cosas…
- Sí, me dijo. Y me ofreció ayuda con mi problema: pociones, libros, tratamientos élficos… ¡en fin! ¡Un amor!
- ¿No pasaba nada con la gente? ¿Los miraban?
- Llamaba un poco la atención… cuando me empecé a poner nerviosa, me agarró de la mano, y me dijo que no teníamos nada de qué avergonzarnos, pero que si yo lo prefería de ese modo, sería discreto y nuestro contacto, de las puertas del colegio para afuera. Siempre hablando de mi problema de salud, obviamente. De lo que le pasa conmigo, no suelta prenda, se la aguanta como el señorito inglés que es.
- Al menos por ahora, me parece perfecto… ¡Uy! ¡Tenemos clase! – corrimos al aula.
              Al cabo de una jornada completa de colegio, regresé puntual a la academia.
- Buenos días. – saludó el profesor – Hoy una nueva y muy talentosa compañera: Marijazmín Kapatelis… corazón, ubícate por estatura… eso es, bueno… vamos a calentar músculos y elongar… - y así, otras ocho horas, que en realidad eran dos. Finalmente, luego de haber supervisado los hospitales móviles y el jardín de infantes, llegué al spa. Y allí me relajé: masajes, tratamiento de belleza en manos, pies, pelo y uñas, y una larga siesta en estado de levitación. Al cabo de todo eso, estuve puntual, en la puerta del conservatorio, esperando al chofer. A las diez de la noche, luego de hacer algunas compras, llegamos a casa.
- ¿Qué tal las clases? – preguntó papá.
- ¡Agotadoras!
- ¿Comiste?
- Muy poco… casi no tengo descanso…
- A tu madre se le está yendo la mano, con todo esto.
- ¿Hay alguna forma de contradecirla?
- No lo creo… llegaron unas lechuzas a tu cuarto, todas ellas blancas, muy bonitas, les di de comer y todavía no se fueron.
- ¿Te sentís bien?
- Sí, ¿por qué?
- Antes, las detestabas…
- ¿Hay algo de malo en que me gusten los animales exóticos?
- No.
- Hablá, por favor, con tu hermana y hagan una pajarera bien amplia en el fondo, antes del bosquecito. Voy a empezar a coleccionar aves… ¿me darías una mano?
- ¡Claro!
- Este es un plano de lo que quiero tener…
- Muy bien distribuido… bueno, me fijo en el reino mágico qué te puedo conseguir.
- Armame un catálogo.
- ¡Dale!
- Ahora, date un baño y después bajá a cenar… a la cocina. Tu madre está corriendo todos los muebles del comedor… ¡Cada día está más loca!

- ¡En fin! – subí la escalera y dejé mi bolso sobre la cama, pensando en lo milagrosa que es Lissa.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El Espejo de Plata

El Espejo de Plata

El Espejo de Plata