LAS CINCO ESCOBAS Y LAS AMIGAS HERMANAS


Febrero 17




Querido Diario:


               Las chicas del club estaban más que sorprendidas de ver que llegué a cubrir sus requerimientos en un tiempo récord. Sin embargo, la presidenta quiso ver para creer.
- Bueno, chiquita… ¿qué tenés para mostrarme?
- Todo. Quiero mi carnet.
- No tenés miembros en tu familia, por lo que dice tu ficha…
- Tengo linaje… Lynch y Kapatelis, pero si te parece poco, llamo a otras dos Veelas para que me amadrinen.
- ¡Ok! No hace falta, veamos qué sigue… ¿servicio?
- Elfo doméstico propio.
- Llamalo, por favor. Acá las mentiritas se pagan.
- ¡Gloomie!
- A sus órdenes, señorita Kapatelis. – mi elfo se presentó engalanado con todas sus condecoraciones.
- La señorita quiere ver tus credenciales.
- Aquí las tiene, amita hermosa. – con un guiño, tomé los papeles y se los pasé a la presidenta.
- ¿Están en orden?
- Sí… ¿qué usás para el correo?
- Un Águila Calva Americana, Campeona Mundial de Transporte de Correos.
- Bien… eso consta en tu legajo escolar, así que no tenés que convocarla… Criatura Mágica Menor…
- ¡Nixie! ¡Quedás libre! Recreanos la vista. – mi ave de fuego salió volando desde mi brazalete y realizó un par de piruetas aéreas, antes de cruzar la ventana y desaparecer para reaparecer de regreso en mi alhaja.
- ¡Un Fénix! Eso es especial y difícil de conseguir… ¿tenés la dirección de la tienda que los trafica?
- Fue la dote de mi madre.
- Ok… Finalmente… ¿tu varita?
- ¿Cuál de todas?
- ¿Tenés más de una?
- Tres.
- ¿Utilidad? ¿Origen?
- Dos de roble con núcleo de pelo de Veela y una de platino, tercera generación, núcleo de cabello primordial de Veela de casta real.
- Impresionante… Bueno, ¡felicidades y bienvenida! La ceremonia  de iniciación será en un mes, se te notificará día y horario por llamado de varita.
- ¡Gracias! – recibí la credencial, con toda la impresión de que no era para nada bienvenida. Pero gracias a esa pequeña tarjeta, más tarde pude constatar que el cincuenta por ciento de nuestros temores eran vanos.
- Así que no hay hermanas de nadie sospechoso… - comentó Lissa.
- ¡Ajá! La tarjeta de socia me permite hacer muchas cosas que ellas saben y muchas otras que ignoran. Por ejemplo, ingresar el código de barras en la Internet Mágica sirve para ver tu posición entre las socias y acceder a tu legajo… y al de todas las integrantes.
- ¡Wow!
- Y así pude investigar y enterarme de que todos esos requisitos sólo me los pidieron a mí, porque ni la presidenta tiene la mitad de las cosas.
- ¿Y la Shaw, siendo un cero a la izquierda, cómo hizo para entrar?
- Cuatro generaciones Shaw en el C.E.M.
- ¡Debí suponerlo!
- Cada cosa que hacen se registra automáticamente.
- Las vas a tener bajo la lupa.
- Yo no. El Primer Ministro.
- ¿Le pasaste el link?
- Exacto. Y le entregué mi contraseña para que tenga acceso y desde ahí, se adelante a cualquier movimiento o intento de infiltración.
- Eso te iba a decir. Hoy no hay nadie, pero nunca se sabe.
- Es un caldo de cultivo para todo eso. Y lo que no vi, fue ninguna actividad solidaria, así que podría imponerla. Incluso, desempolvando el estricto reglamento, hasta me puedo postular como presidenta. Teniendo en cuenta las carencias de todas…
- Bueno. ¡Entonces, tenés mi bendición para hacer limpieza en ese antro!
- ¡Puf! ¡Seguro!
- Lo que sigo sin entender, es por qué te presentó Shaw…
- Me quiere tener vigilada. Asegurarse de que no me acerque a su noviecito…
- Buen punto.
- Sí, sí… Pero ni se imagina la que le espera.
- ¡Esto se pone lindo!
- ¿Alguna duda?
- ¡Ninguna!
- Tenemos clase, ¿vamos?
- Sí, allá va el profe…
- ¡A correr! – las dos pasamos a toda velocidad junto al docente, que nos siguió con la mirada.

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