LAS CINCO ESCOBAS Y LAS AMIGAS HERMANAS

I – El secreto de Marijazmín corre peligro.


Febrero 12


Querido diario:

              Todo lo que tuvo de hermoso haber pasado el verano entero trabajando codo a codo con Ian, se volvió un infierno de la noche a la mañana, cuando el primer día de clases, el mundo se dio vuelta como una tortilla.
              Apenas terminé de acomodarme en el dormitorio, ya desde la escalera se escuchaban los murmullos y las exclamaciones. Pero cuando yo me acercaba todo el mundo dejaba de hablar. De pronto, en mi brazalete, Nixie comenzó a destellar. Algo estaba mal, muy mal, y yo no quería pensar en lo que se venía. Sin embargo, ni siquiera tuve tiempo de atajarme: Vanessa Shaw, con demasiados aires de grandeza, se encargó de ponerme al día con los acontecimientos.
- ¡Marijazmín, llegaste a tiempo para enterarte las novedades! ¡O más bien, “la novedad” del año!
- ¿Te hiciste las lolas en el reino mortal? – respondí con sorna.
- ¡Eso es lo de menos! ¡Estoy de novia, es un hecho y ya nuestras familias lo saben!
- ¿Te casas con el lobo feroz?
- Con Ian Riccardi... – mi cara debió perder el poco color que había tomado durante el verano. Sin decir una sola palabra, me aparté de ella y traté de no llorar… seguí mi camino hacia el aula sin esperar a que la rubia de Shroeder continuara hablando. No podía ser cierto. De ninguna manera. Tenía que desmentirlo cuanto antes. Esperé al primer recreo y me comuniqué con él a través de la varita.
- ¡Ian!
- “¿Qué pasa, Marijazmín?”
- Te veo en la torre más alta de la biblioteca, antes del almuerzo. Me tengo que ir a clases. Adiós. – tenía las lágrimas acumuladas y un nudo en la garganta. Así me encontró Lissa.
- Vamos, amiga… sabías que algo así podía suceder.
- Es que… ¡debió decírmelo! ¡Nos vimos hace dos días!
- En eso tenés razón.
- Somos un equipo y tenemos un trabajo importante, estas cosas se tienen que saber…
- Totalmente de acuerdo…
- ¿Vamos a clases, a ver si me despejo? Si no voy a terminar rompiendo algo y no quiero.
- Ok. – toda esa mañana la pasé como un zombi. No iba a recuperar mi concentración y mi nivel intelectual sin antes haber aclarado este entuerto, que me estaba carcomiendo las entrañas. Ian esperaba puntual y con mucho miedo en la mirada.
- Tenemos que hablar, Marijazmín es importante que me escuches.
- ¡Ok!
- Sentate… el sábado a la noche hubo una fiesta en casa. Vinieron todos los socios de papá, entre ellos, William Shaw que es el candidato del partido político, que se va postular para presidente de Paraguay. Papá quiere estar cerca de él, y le dijo que yo estaba en el colegio con su hija y que todos esperaban que fuéramos novios en el futuro… Shaw directamente, hizo venir a Vanessa firmó el contrato de noviazgo. No nos dejaron opinar…
- ¡Hhhh!... ahora… yo pregunto ¿por qué me das tantas explicaciones?
- Porque no la quiero. No es para mí, yo no busco a alguien como ella en el futuro.
- ¿No se parece a tu mamá?
- Al contrario… es demasiado igual.
- ¡Ajá! ¿Tienen actividades sociales de noviazgo?
- Por suerte no, somos menores
- ¡Ese contrato es un disparate!
- Opino lo mismo… ¿ella te dijo algo?
- Me refregó tu relación en la cara…
- Lo supuse... ¿te sentiste mal?
- Sí… Pero no por ella... Sino porque no me lo dijiste vos primero.
- En eso te doy la razón. Es que no sabía cómo hacerlo… porque… a mí me pasan cosas con vos… muy grosas… y esto lo está tirando todo abajo y no quiero estar con ella… ¡yo te quiero a vos! – estábamos los dos llorando sin mirarnos… no nos podíamos mover algo nos paralizaba… Nixie remontó vuelo a nuestro alrededor y una cinta blanca de raso flotó en el aire. Levanté mi mano izquierda para tomarla, y como si lo hubiese sabido siempre, até el lazo en la muñeca derecha de Ian…
- Esta es una promesa Veélica… si nunca se desata, estaremos juntos en algún momento de la vida.
- ¿Alguna vez vas a dejar de sorprenderme?
- Ni idea… - no sé todavía cómo me atreví, pero lo besé y el respondió a ese beso… eso fue lo que me dio valor para pasar el resto del año.  

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