LAS CINCO ESCOBAS Y LAS AMIGAS HERMANAS
Febrero 15
Querido Diario:
Hoy me vine a vivir a mi futura
casita. Por ahora, se supone que duermo en el auto, una motorhome similar a las
camionetitas hospitalarias, pero en realidad paso a mi castillo, que también
está en construcción. De hecho, estoy en el aviario de la torre más alta, ya
casi está completo. Se va construyendo de a un ambiente por día, mientras que
la vivienda del reino mortal va un poco más lento, y para los vecinos, los
albañiles trabajan durante la noche.
Noté que mi “mudanza” despertó
varios comentarios. La gente me trajo de todo lo que se les ocurrió que podría
llegar a necesitar, especialmente comida y bebida, en termos y heladeritas.
Todos querían saber los motivos de mi prisa por emanciparme de mis padres.
- ¿Tan mal te
llevabas con tu familia?
- Es un poco
largo de contar, pero lo cierto es que hay tanto movimiento en casa, que para
poder estudiar para mi ingreso a la universidad, necesité mi propio espacio y
me lo compré.
- ¡Ahh! Pero
los obreros no te molestan, al parecer.
- Se limitan a
hacer aquello para los que se les paga. No me cuestionan nada, ni me
sobrecargan de responsabilidades que todavía no me corresponden.
- Entiendo.
Igualmente, por lo que parece, están muy bien, vos no trabajás, ¿o sí?
- En Chile.
Trabajé dos años en un negocio culinario. Pero fue para hacerle compañía a mi
amiga. Y aprendí a valorar lo que tengo, me hizo muy bien.
- Ya lo creo,
corazón. Bueno, si necesitás algún buen decorador, avisame, vivo en la otra
cuadra.
- Gracias. –
algunas señoras son peores que los pasantes de mi tercer año del colegio de
magia.
Recuerdo que la persecución era
tan continua, pesada y evidente, que en determinado momento, empecé a perder la
paciencia y hasta la templanza de mis nervios.
Entraban al aula justo cuando yo estaba
o dando lección o practicando con la varita. A la hora de disertar, no había
problema, un vaso con agua bastaba, si se me secaba la garganta. Pero cuando
pasaba de lo teórico a lo práctico, las cosas se ponían difíciles.
- ¡No puedo!...
No me sale el movimiento, lo siento, profesor Cliff.
- Tranquila…
pasemos al otro ejercicio…
- ¡No puedo
mover la varita, se me endurece el brazo!
- Pero si hasta
antes de la interrupción, estaba usted haciéndolo muy bien…
- ¿Ve dónde
radica el problema, profesor Cliff? ¿Se da cuenta? Lissa acaba de tomar su
medicina contra la alergia y se bebió mi agua…
- ¡Es lo que
veo!... Voy a solucionar esto… ¡Alumnos, continúen con los ejercicios
prácticos, regreso en cinco minutos. – y a los cinco minutos exactos, los
pasantes eran solicitados en la secretaría y el laboratorio o la biblioteca.
Una de las cosas extrañas de los
pasantes, tal vez la única que me intrigaba y me tranquilizaba, era que no
asomaban ni el pelo en las horas de clase que yo compartía con Ian: Vuelo
Acrobático en Escoba y Estudio de las Criaturas Mágicas, también conocida como
Biología Mágica.
- Este año, -
explicaba el mismísimo rector McCleod – el estudio de esta asignatura, he
decidido impartirlo personalmente. – la cara de la mayoría se puso blanca y
varias varitas cayeron al suelo – No se asusten. No soy un monstruo, lo verán a
lo largo de la cursada. Si quieren ir tomando nota en sus cuadernos, las
criaturas que serán objeto de nuestro estudio, se dividirán en tres pequeños
grupos: TOTALMENTE ANIMALES, SEMI ANIMALES Y SEMIHUMANOS. Al primer grupo
pertenecen los UNICORNIOS y los HIPOGRIFOS. Al segundo, CENTAUROS, FAUNOS y
SIRENAS y al tercero, DUENDES, ELFOS y VEELAS…
La clase siguió y los chicos se
serenaron un poco. El curso fue de los mejores que tuve en toda la escuela de
Magia, siempre, al menos una vez al mes, teníamos la oportunidad de ir al
bosque a hacer observaciones a las criaturas. Algunas de ellas hasta accedieron
a visitar el colegio y dar conferencias muy interesantes.
Creo que fue muy sensata la
decisión de Sigfrid de volver a la docencia. Tanto Lissa, como Ian y yo
llegamos a la misma conclusión: era la única manera de darnos un respiro ante
la persecución de los pasantes de Omega.
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