LAS CINCO ESCOBAS Y LAS AMIGAS HERMANAS

Marzo 2


Querido Diario:

              Mi casa propia empieza a tomar la forma que quise desde un principio. El segundo piso ya está terminado, y mañana empiezan a llegar los muebles que me regalaron mis familiares y amigos. Son muy hermosos todos y los quiero ubicar en toda la casa, no importan las habitaciones y pisos que tenga que adicionar. Todos merecen que se los valore, algunos realmente han sido el fruto de muchos sacrificios. Este tipo de cosas las aprendí a lo largo de toda mi vida, en especial a la hora de practicar deportes, ocasión para la que nunca utilicé la magia y en donde aprendí de la experiencia de mis compañeros.
           Avanzaba de nivel tan rápido, que para no hacer demasiado notorio mi aburrimiento, me dedicaba a ayudar a los que tenían problemas.
          Realmente hice de todo, y en todo me destaqué: siete ritmos de danza, Artes marciales, esgrima y equitación.
           Por supuesto, tanta virtuosidad tuvo sus consecuencias. No sé si será debido a los genes de Veela o a que fue la actividad que por primera vez en la vida me hizo ver y sentir linda, pero la danza clásica me fascinó desde la primera vez que pisé el conservatorio. Nunca dejé de practicar y siempre fui la primera bailarina de mi nivel en los festivales anuales. Cuando el mejor amigo de papá se enteró de mi afición, quiso una demostración, le dejó los datos a mamá y ahí fuimos las dos, un sábado antes de irnos de vacaciones.
- ¿Así que vos sos Marijazmín? Tu padre dice que bailás muy bien… ¿podría verte en acción?
- Sí, claro… ¿Dónde me puedo cambiar y preparar?
- Subiendo la escalera está el estudio de danza. En cinco minutos vamos para allá – seguí las indicaciones y encontré los vestidores. Salí rápidamente a hacer el calentamiento. Trabajaba en mi elongación, cuando mamá y el dueño del estudio tomaron ubicación en el fondo de la sala. La música sonó y comencé a improvisar. El amigo de papá registró todo en video y me dijo que se pondría en contacto con nosotros. Mamá estaba demasiado contenta con todo eso, exageraba acerca de las posibilidades y me animaba a ensayar a toda hora en casa… hasta cuando nos fuimos a la costa quería hacerme bailar en la arena húmeda.
- No podemos permitir que pierdas la forma, hija. Esta podría ser tu carrera profesional ideal.
- Pero no va a durar toda la vida.
- Al menos, treinta años vas a tener con tus “facilidades”. Además, este amigo de tu padre pertenece a una firma de representantes de artistas, te podrían llevar al Colón o al American Ballet o a Londres o a Rusia. ¡Todo es posible!
- ¿En serio querés que sea famosa?
- Todo sea por disimular el lujo. Hay que justificarlo, la gente es mala y comenta, ¿no?

- Pero al ritmo en el que vos gastás, no me va a dar el cuero para poner mi cashet a la altura de tus excentricidades diarias. Van a sospechar igual. ¡Voy al agua! – fui a nadar un rato, y por la noche, antes de cenar subí a la habitación que me habían asignado en el hotel. Muy a tiempo. Brisa aguardaba en la ventana con un mensaje urgente.

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