LAS CINCO ESCOBAS Y LAS AMIGAS HERMANAS

Marzo 19

Querido Diario:

               Estoy super feliz porque acaban de confirmarme vía e-mail, que compartiré dormitorio con Lissa en el Campus de Harvard. ¡De nuevo juntas y compartiendo secretos!... Y soportando gente supersticiosa, según he visto en los legajos mágicos… el mismo método que ya antes había utilizado con Valeriana, quien, a pesar de haber conseguido novio, aún no se resignaba a ser mi segunda sobre el caballo y, una semana después del baile, había hecho correr la voz de que Fantoche estaba “trabajado” y por eso nadie le encontraba sustancias ilegales en los controles anti-dopping. ¡Menuda paciencia hubo que tener durante ese torneo!
               Era muy incómodo caminar por los pasillos del colegio y que todas te señalaran con el dedo.
- ¡Ahí va! ¡No la miren! ¡A ver si las embruja! – decía una.
- Si camina y no tiene sombra, es que tiene sexo con el diablo… - continuaba otra… y las celadoras comenzaron a prestar oídos a esos rumores.
              Por otro lado, cada dos semanas, yo seguía cursando en Sparkle, donde los ecos de aquella discusión con Ian en su propia casa, aún resonaban…
- No te des vuelta… - decía Lissa, una mañana, en el comedor – Ian no te saca la vista de encima y dejó enfriar el café con leche.
- Nada raro.
- ¿Por?
- Plena etapa de idiotez adolescente machista masculina.
- ¡Ah!
- Tenés suerte de estar con un adulto responsable, ¡no pasás por este tipo de cosas!
- ¡Y cómo lo agradezco!... ¿Qué pasó?
- ¡Me hartaron tus “escenitas”!
- ¡Puff!
- Mal…
- Anda de capa caída por el colegio… desde la noche del baile en Chile…
- ¡Que aprenda un poco de respeto! No tiene ningún derecho a celarme por ayudar a quien lo necesita.
- Y… lo que pasa es que el cambio de Uriel fue muy grande…
- Sin embargo, sirvió menos de lo que yo esperaba.
- Pero, parecía un plan infalible…
- Por el lado sentimental, todo bien, hasta hubo sexo… pero por el lado competitivo, los problemas siguen. Y de una manera ridícula.
- ¿Ridícula? ¿Sigue con eso?
- Ya divulgó lo que le dijeron y me convirtió en paria o poco menos…
- ¡Qué feo!
- Por suerte, la semana que viene, empiezo con los exámenes para segundo. Iba a hacer este año completo, pero no le voy a tener tanta paciencia.
- Pero, eso te va a acercar más a ella…
- Es lo que quiero…
- No entiendo… se supone que la idea es sacártela de encima…
- Cuanto más tiempo pasemos “juntas”, más cosas me va a poder hacer y esas mismas cosas van a aparecer en el escritorio de mi tía Ivanka.
- Común Unión Veélica…
- ¡Exacto!
- Todo en la vida se paga… en eso, los mortales son muy acertados… vamos a clase, ¡se nos hizo tarde otra vez! – salimos con el plato de flan en la mano, al aula de Transformaciones.
               Cada clase que pasaba, esa semana, era un constante juego del gato y el ratón: Ian aparecía en todos lados, a los pocos minutos de mi llegada, como si alguien le informara, claro está, desde sus propias compañeras de la casa de Kapatelis, hasta los personajes pintados en cada retrato de las paredes del castillo.
- ¡Ahí está, otra vez! ¡Esta persecuta me pone loca! – suspiraba yo.
- ¡Y te encanta! – respondía Lissa.
- ¡Es lo peor del asunto! Pero tiene su lado positivo, Vanessa está desparecida.
- Eso ví.
- ¡Ay, Dios!... ¡Está cada día más torpe! ¡Se llevó una rama de árbol por delante! ¡jajajajá! – aun así, esa “persecución” no era nada, comparada con la que me hizo Valeriana en el colegio de Chile. Hasta en mi dormitorio se metió.
- ¿Qué se supone que estás haciendo acá? ¿No te alcanzó con lo de la caballeriza?
- Mirá, chiquita, - respondió con su habitual soberbia – yo, en estos cuartos, hago lo que se me canta. Si quiero algo de tu ropero, me lo llevo y punto.
- Eso, en mi idioma, se llama ROBO, corazón. Intentalo y vas a sufrir las consecuencias.
- ¿Qué? ¿Me vas a pegar?
- Sí, con la legalidad. ¡Tomatelás, antes de que hable con la rectora!
- ¡Ya nos veremos! – con toda su furia, estrelló contra el piso mi Tablet, que para su propia desgracia, estaba al alcance de su mano, y salió hecha una tromba. Por supuesto, las consecuencias de sus actos fueron inmediatas: el conjuro restaurador se canceló y los restos de mi dispositivo aparecieron en el escritorio de la rectora, quien, sin demora, volvió a citar a los padres de Valeriana.
- ¿Cómo puede usted estar tan segura de que fue mi hija? El colegio tiene más de mil estudiantes… - preguntó la madre.
- El sistema de seguridad aportará las pruebas que sean necesarias.
- ¿Es que le ponen cámaras hasta en la ropa interior a las alumnas?
- No tan literalmente, pero podríamos decirle cosas de la intimidad de su hija, que le congelarían la sangre…
- ¡¿Qué está usted insinuando?!
- Que la señorita Asencio, a juzgar por lo que registraron las cámaras de las caballerizas durante la noche del baile del último sábado, tiene una vida sexual muy activa… Por cierto, no toma muy en serio las medidas de seguridad de nuestra institución… o se piensa en verdad omnipotente… si gustan, los dejo solos… y les aclaro que la costosísima Tablet que su hija destruyó… es la que saldrá a la venta en un año, aquí en Chile. La familia Kapatelis la adquirió directamente en EE.UU. – la tía se retiró y me fue a visitar al dormitorio.
- ¿Tuviste que tomar medidas drásticas?
- Lamentablemente, Marijazmín.
- ¡Todo porque Fantoche es un excelente caballo!
- ¡Qué maravilloso animal! ¡Está poniendo el prestigio del colegio por todo lo alto! ¿Seguro que no le han dado nada que afecte su organismo de manera mágica?
- Al menos, nada obvio.
- ¿Qué quieres decir?
- Ha sido tan grande el maltrato que Fantoche recibió, que cualquier veterinario lo habría sacrificado… Gloomie y los profesores de Sparkle le salvaron la vida de la única manera conocida hasta hoy…
- Injertándole genes de criaturas mágicas…
- Exacto…
- ¿Cuándo se verán los cambios?
- Por el momento, no hay que preocuparse. El proceso de regeneración de su esqueleto tomará unos años en completarse. Recién entonces, se comenzarán a ver las diferencias más notorias.
- ¿Qué le aplicaron?
- Unicornio, hipogrifo y pegaso.
- ¿Volará?
- En unos cinco o seis años. Previo a eso, lo habré llevado conmigo.
- ¡Excelente!
- Otro tema. ¿Navegaste los links que te mandé?
- ¡Sí! Tenías razón. Estas personas le diagnostican lo mismo a todos sus clientes.
- ¿Imprimiste las respuestas?
- Y las encarpeté.
- Perfecto. Vamos a pasar a la siguiente fase: vos, Irina, Elektra, Lissa, Ian, Alexia y yo nos vamos a crear cuatro cuentas alternativas de e-mail cada uno, y a través de ellas, vamos a consultar a esta gente. Lo que espero lograr, además de desenmascararlos, es llamar poderosamente la atención de los brujos de la Secretaría de Relaciones Públicas y Comunicación Mágica, y ellos van a poner a estos estafadores en problemas.
- ¡Brillante!
- ¡Ojalá fuese tan “brillante” en otros aspectos!
- ¿El noviazgo de Ian, por ejemplo?
- …
- Estamos al corriente del tema desde que se generó tu promesa veélica.
- ¿En serio?
- Nada que se refiera a ti nos es ajeno, princesa.
- ¡Cielos!
- El Consejo Imperial Veélico fue el único organismo que no se disolvió. Tu bisabuela lo mantuvo testarudamente y ha tenido razón. Confía en tus sentimientos, linda… Y en la ley de la Primera Excepción.
- ¿”Ley de la Primera Excepción”? ¿Qué es eso?
- Un decreto mágico relacionado con la virginidad de los magos de Familia Intachada.
- Explicate mejor.
- Quiero decir que hay una forma de hacer que los noviazgos por contrato se declaren nulos o se rompan y se devuelva todo lo que se obsequió, incluyendo la dote.
- ¿Y cómo es que Ian no lo sabe?
- Porque sólo sucede cuando intervienen Veelas, Elfos o
Sirenas.
- La madre de Ian es mitad sirena…
- También ha sido una mujer sometida a malos tratos y rebajada en su dignidad. Es seguro que ni siquiera le hayan dejado leer lo que su hijo se vio obligado a firmar.
- Es la base de la excusa que siempre pone Ian.
- Demasiado prematuro todo.
- ¡Decímelo a mí! Las dos familias se dejaron engañar por rumores…
- ¡Ni hablar! En cuanto tenga unos minutos, aclararé todas tus dudas. Quizás un fin de semana.
- Bien.
- Regreso a mi oficina.
- Y yo al reino mágico.
- ¡Suerte!
- ¡Gracias! – ni bien tía Ivanka me dio la espalda, crucé al colegio de magia, buscando a Lissa y a Ian. Los encontré estudiando en la biblioteca.
- ¡Llegaste, gordi!
- ¡Sí, ¿cómo van?!
- Con una pila de libros de consulta para Alquimia,
Biología Mágica y… ¡Artes adivinatorias!... ¡Agh! –protestó Lissa.
- Dejen todo…
- Amor, ¿estás loca?! ¡Esto es para mañana!
- Es una tarea del colegio, nada comparado con la misión que les tengo: ¡Hay que preservar el secretismo del reino mágico!
- ¿Qué? – los dos soltaron sus plumas al mismo tiempo.
- ¿Cómo pasó? – preguntó Ian.
- Valeriana me acusa de “hacer brujerías” en el colegio de Chile.
- ¿Y le hacen caso?
- No sólo eso, ella misma está usando Internet para consultar “mentalistas” que le confirmen lo que ya está pensando. Eso, sin contar con que ya echó a correr toda clase de rumores.
- ¡Hay que ponerse media pila! – Lissa ya se había levantado de su asiento - ¿Cuál es el plan?
- Escuchen bien, porque en un poco enredoso: quiero que cada uno se haga cuatro cuentas de correo electrónico.
- ¿De distinto género? – preguntó Ian.
- En lo posible…
- Pero yo no tengo con qué, no manejo eso.
- Tomá. – dije tendiéndole una de las laptops que había comprado el padre de Valeriana – Me sobra, gracias a las canalladas de esta loquita… y éstas son las páginas a las que hay que escribir.
- ¿Hay que preguntar algo específico?
- Acúsense de brujerías entre sus cuentas. Por ejemplo: mi cuenta quiere salir con mi cuenta B, pero mi cuenta B está de novia con mi cuenta C… porque con ayuda de mi cuenta D, le hizo un "trabajo" a mi cuenta B.
- ¡Entendido! – exclamaron los dos.
- ¡Vayan a sus dormitorios a conectarse por Internet

Mágica en sus laptops, yo me ocupo de la tarea.
- ¡Gracias!
- ¡Corran! – los dos salieron y yo me quedé en la biblioteca haciendo los resúmenes y a los diez minutos me volví a reunir con ellos para dirigir la estrategia.
- Ya terminamos. – dijo Ian.
- Bueno. Perfecto. Veintiocho e-mails de magos “limpios” enviados a una dirección de correo de un mortal potencialmente peligroso. Registremos el caso en la red mágica… eso es… bien… de aquí en más, cada envío y su correspondiente respuesta serán celosamente vigilados por el Ministerio de Gobierno Mágico.
- ¿Y nosotros?
- Vamos a seguirle el juego al mentalista, hasta que a alguno le conceda una entrevista. A esa cita iremos todos, con los correos impresos bajo el brazo, claro…
- ¡Me gusta! – exclamó Lissa.
- Y acá hay algo que les va a gustar todavía más: ¡Sus tareas terminadas!
- ¡Wow!
- Les debía el favor… Bien. Hay que estar atentos a las máquinas. Ian, necesito hablar con tu mamá sobre un asunto importante.
- Está en casa toda esta semana.
- Perfecto ¡Tengo clases! ¿Vienen?

- ¡Vamos! – los tres volvimos a la rutina estudiantil mágica. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

El Espejo de Plata

El Espejo de Plata

El Espejo de Plata