LAS CINCO ESCOBAS Y LAS AMIGAS HERMANAS
VI – El primer Baile
Marzo 9
Querido Diario:
Es tradición de la familia
Kapatelis que las mujeres se casen en Halloween, Lissa, para no ser menos, fijó
esa fecha para la boda. La ansiedad es muy parecida a la de nuestro primer
baile de Hallowe’en en la escuela. Sólo que yo no la pasé nada bien. Creo que
fue la peor Noche de Brujas de mi vida. Jamás me sentí tan frustrada. Me quedé
sin pareja, pero me prometí a mí misma que jamás sucedería de nuevo.
El baile anual de Noche de Brujas
es una tradición en el reino mágico y requiere de mucho preparativo y boato. Allí
se despliegan como nunca el poderío de las grandes familias. Justamente en ese
punto estaba mi talón de Aquiles. Yo no tenía una familia cercana completamente
mágica. Y éramos todas mujeres: Irina, Elektra, Lissa y yo. Pero con todo,
decidimos lucirnos como lo que éramos: Una Casa Real.
La semana previa al 31 de Octubre
tiene una acción adversa en las Veelas de mi familia: anula el “efecto imán” y
hasta provoca rechazo. Nona Nilda ya me lo había advertido, así que no me
amargué demasiado cuando ví que nadie quería llevarme al baile. Lo que sí me
dolió fue que Ian decidió ir con Vanessa. Mis primas no sabían cómo levantar mi
ánimo y Nixie estaba inerte en mi brazalete. Nada parecía poder estar peor. Al
final, Lissa tuvo una idea brillante.
- ¡Vamos,
rubita linda! ¡Arriba ese ánimo!
- Se dice fácil
cuando no se tienen genes de Veela…
- Pero tenés
que celebrar igual… vení… vamos a revisar el arcón de la bisabuela, a ver si
ahí encontramos algo lindo que te puedas poner esta noche.
- ¡Eso me
gusta!
- Y hace años
que ni lo tocás…
- Cierto, desde
que lo usé para curar de vicios a la madre de Ian… Acá está… ¡Wow!... no
recordaba que sus trajes fueran tan hermosos…
- Se
restauraron.
- ¡Claro, qué
tonta!
- ¡Ay, lo que
es esto!... Negro con rosas rojas bordadas… ¡Y cambian de color!... ¡Probátelo!
- ¡Hmmm!...
¡Perfecto!
- Trae una capa
blanca de raso…
- ¡Pasámela!...
¡Ah, bueno!... ¡Se combina con el vestido… y lo cambia totalmente, además de
abrigar!
- Y te sigue
quedando cómodo…
- ¡Totalmente!
- ¡Accesorios!...
Stilettos de cabritilla plateada… una cartera haciendo juego… con espacio
suficiente para llevar una varita grande como la mía…
- ¿Qué más hay?
- ¡Alhajas!...
anillo… aros… y una tiara… todo de platino labrado, dos aves fénix unidas por
el pico.
-
¡Impresionante!
- El resto
tiene que quedar en manos de Gloomie…
- ¿Alguien
necesita a Gloomie? – mi elfo doméstico se presentó al instante.
- Hay que
embellecer a Marijazmín para el baile de Hallowe’en.
- ¡Nada más
placentero para Gloomie, que perfeccionar la belleza sus dos amitas! – y la
noche estaba ante nosotras.
Aunque hicimos una entrada
triunfal, como era nuestro objetivo, me quedé sin bailar con nadie… y lo más patético del caso fueron las miradas entre
Ian y yo… casi eran puñaladas. En conclusión, fue una de esas ocasiones en las
que la belleza exterior asesina a la interior.
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