El Espejo de Plata
Enero 19
Querido Diario:
Cuando crucé el espejo y salí por
el armario, encontré mi casa prácticamente en ruinas económicas, desde el punto
de vista materno, claro…
- ¡Al fin te dignás a
aparecer! – protestó mamá cuando bajé las escaleras – ¡Tuve que vender hasta la
última de mis alhajas!... ¿No tienen feriados ni domingos en ese colegio? ¿O es
que la pasás mejor que acá?
- ¡Las dos cosas!... Y ahora
que te miro… no hay mucho de lo que te puedas quejar… mal vestida no estás y
fuera de forma, tampoco. Se nota que el gym no lo dejaste… a ver la heladera…
caviar no falta, vinito fino tampoco… hay mariscos… pediste paella… ¡Mirá
vos!... ¿Papá está en casa?
- En la oficina. Hasta la
noche no viene… voy a salir. ¡Ojo con lo que comés, que no hay plata para ropa
nueva!
- Andá tranquila, ya almorcé
y muy bien.
- Dejame verte… ¿Qué te
hiciste en el pelo?
- Nada… me arreglé en la
peluquería de una prima de la Nona Nilda, hicieron un buen trabajo.
- ¡Lavate ese pelo, ya! ¡Y
volvé a las trenzas, porque te rapo!
- ¡Me ponés un dedo encima, y
te vas a acordar de Don Waldemar! – ante la memoria de aquél incidente, mamá
directamente, huyó. Aproveché la ocasión para hacer los arreglos de la casa.
- (“Veamos… el pergamino dice
que sólo se usa una vez, así que primero hay que estar seguros de cuáles son
las cosas que no queremos que se agoten… a ver… la heladera tiene un poco de
todo, la bolsa del pan está llena… la bodega también… voy a prender todas las
computadoras… los televisores… los equipos de audio y todo lo que necesite
repararse… acá están las boletas de los servicios… impagas… las tarjetas de
crédito están en rojo… ¡huelo al tío Waldemar!... ajá… voy a entrar en la banca
electrónica hogareña y poner todos los números de cuenta eso hará que se cancelen
todas las deudas… perfecto… tiene que haber dinero en la caja fuerte… es lo
único que no hay… ¿cómo lo arreglo?... creo que tenía un poco de oro en mi
bolsita del banco mágico… con una moneda bastará… listo… el segundo punto de
las instrucciones dice que hay que dejar la varita en posición vertical en la
base fundamental de la casa… el sótano… voy para allá, entonces… ¡agh!... ¡qué
mugre!... nunca viene nadie acá… bueno, eso me facilita todo… así que voy a
poder recitar el encantamiento en voz alta…”)¡Sol y luna, ciclo de vida,
conserva esta casa próspera, libre de malas épocas, renueva cada fuente que
alimente al ser, desde ahora y para siempre! (“De acuerdo con el pergamino, los
cambios se tienen que dar paulatinamente… primero, la higiene… sí, el piso está
quedando impecable… luego todo lo que necesite repararse… si mal no recuerdo
acá viene a parar todo lo que se rompe… juguetes… aparatos domésticos… libros
viejos que están quedando como recién comprados… arriba ya debe pasar lo mismo…
mejor subo a chequear… bien… lo que estaba gastado acá ya se repuso… y lo
consumido, también… alimentos… bebida… el dormitorio de mis padres… ropa… y por
último, lo renovable relacionado con la tecnología, electrodomésticos,
vehículos y medios de comunicación… veamos… las botellas que estaban medio
vacías, se acaban de rellenar… la caja de medias rotas… ¡Ah, bueno!... ¡qué
divertido! ¡Se cosen solas!... en una hora, como mucho, todo lo viejo va a
quedar como recién salido de la fábrica… los pisos… la pintura… se están yendo
las manchas de humedad del cielorraso… las alfombras están libres de ácaros… en
el jardín no hay hormigueros dañinos… ¡bien!... ¡funciona!”) – subí nuevamente
a mi cuarto a ordenar las cosas que había traído del reino mágico. Gloomie
estaba desempacando mi ropa.
- Sus atuendos ya están
guardados, señorita Kapatelis.
- ¡Gracias, Gloomie!
- ¿Le preparo un té?
- ¡Completo!
- Como guste, señorita
Kapatelis.
- Nos espera un largo verano,
Gloomie…
- No se angustie, señorita,
todo saldrá bien, ya lo verá.
- ¡Eso espero, Gloomie!
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