El Espejo de Plata
Enero 28
Querido
Diario:
- ¿Ese es mi uniforme?
- ¡Ah, sí! Es un conjuro que nos dan en el banco a los clientes “Top”. Restaura todas las cosas que tengas en la casa. Es ideal para los que, como yo, tenemos que lidiar con semimortales que nos tratan como a la “gallina de los huevos de oro”.
- ¡Buenísimo!
- A vos te vendría bien, por cierto…
- Sí…
- Pero la macana es que sólo se puede usar una vez.
- ¡Hhhh!...
- No te angusties… algo se me va a ocurrir. ¿Desayunamos?
- Sí, ¡tengo hambre!
- ¡Gloomie!
- ¿Señorita Kapatelis?
- Desayuno completo y nutritivo para dos, por favor.
- Gloomie lo preparará con gusto, señorita Kapatelis.
- Gracias, Gloomie. – el elfo desapareció y en un pestañeo volvió con una enorme bandeja repleta.
- ¡Wow! ¿Cómo hacés para no engordar comiendo así? – preguntó Lissa.
- Mucha actividad.
- Hablando de actividad, además de la tarea, ¿qué hacemos hoy de divertido?
- ¿Qué tal una tarde “cheta”?
- Suena bien…
- Hay un Spa en la entrada al reino mágico, atendido por Veelas. Cuerpo, cara, pelo y uñas, ¡perfectos de por vida, si sos normal, si sos Veela, una vez al año hay que repetir el tratamiento.
- Me gusta.
- ¡Anotado!... Te vas a poder hacer las uñas esculpidas que tanto te gustan… probar cientos de peinados… ¡en fin!
- Se nos van a volar las horas.
- ¿Sabés que sí?
- Bueno, ¿hacemos la tarea?
- ¡Dale!
- ¿Tenés los libros?
- Tengo algo mejor: un invernadero con todas las plantas medicinales, hasta las que están supuestamente extinguidas…
- ¡Increíble!
- Acompañame. – salimos hacia el parque de los fondos de la casa.
- Este lugar es sensacional… irradia tranquilidad…
- Porque no está ninguno de mis parientes… son de lo que no hay…
- ¿Fanáticos?
- Sí, mi familia política…
- ¡Uh! ¡Me imagino!
- Este es el invernadero de mi Nona Nilda.
- Más grande que los del colegio…
- Sí, sí…
- Parece que lo cerraron… con ladrillos…
- Esas fueron mis cuñadas… y por la hierba quemada de alrededor, han estado tratando de incendiarlo…
- ¡Ah, pero están del tomate!
- ¡De la granja completa y más, diría yo! – levanté la varita - ¡OBERTURA! – los ladrillos se volvieron polvo y la puerta del invernadero se abrió de par en par…
- ¿No te dicen nada por usar magia fuera de la escuela?
- Tengo un permiso especial para usar un solo hechizo al día, por razones de salud.
- ¿Estás enferma?
- Una especie de leucemia mágica, que apareció cuando las Veelas empezaron a habitar el mundo mortal y se vieron obligadas a esconder su magia… el poder se acumula peligrosamente dentro del organismo y empieza a invadir los órganos vitales, el cuerpo se hincha indefinidamente hasta que la Veela muere asfixiada por su propia magia sin usar.
- ¡Qué horror! ¿A tu bisabuela le pasaba lo mismo?
- Sí. Por eso pasaba varias horas diarias en el reino mágico… y arreglaba toda la casa ella misma.
- Claro…
- Vení, sentate… éstas son las especias del África que tenemos que dibujar para el lunes.
- ¡Wow!... ¡Hmm!... ¡Qué rico aroma!
- ¡Cuidado! Son más peligrosas que las amapolas… - dije sacando de un cajón un frasco con chicles – Tomá uno… tienen el antídoto.
- ¡Astuto!
- Creación de mi Nona, por supuesto.
- ¡Con razón llegó a dirigir el colegio!
- Era grandiosa…
- Casi termino yo… ¿vos?
- También… ¡mirá la hora que es! Mi papá ya debe haber llegado.
- ¡Listo!
- Volvamos a la casa.
- ¿Cómo vas a hacer para cerrar?
- Con el candado de platino.
- Si viene tu tío lo va a querer vender…
- Sacarlo, le va a costar un poquitín… - respondí, mostrándoselo. Era enorme y pesaba lo que ella y yo juntas.
- ¡Ah, bueno! ¡Qué tamaño!
- Sí, ¡ni demoliendo todo lo abre! ¡Ya está!... ¡Mirá! Ahí entra mi viejo con el auto.
- Es muy elegante
- Como todos los europeos… es nacido en Grecia.
- Si la memoria no me falla, sólo la rama original de los Kapatelis permanece allá.
- A mi papá lo desterraron cuando descubrieron que era semimortal.
- ¡Qué triste!
- Sí, sí… ¡Hola, pa! – lo saludé desde lejos.
- ¡Hola, princesa! – me abrazó.
- Ella es mi amiga Lissa.
- ¡Mucho gusto, señor Kapatelis! Es un honor saludarlo.
- Encantado de conocerte… Marijazmín, ¡¿qué hiciste en el invernadero?!
- ¡La tarea, papá!
- Tus cuñadas no quieren verlo abierto.
- Quedó cerrado con candado, no te preocupes. Además son solamente plantas, no sé qué les da por querer tirar la estructura abajo…
- Para ser honesto, hija… yo tampoco las entiendo…
- Sobre todo, porque la cura para tus ataques de alergia sólo se consigue de una de las plantas favoritas de la Nona…
- ¿En serio?
- ¿Mamá nunca te lo dijo?
- Para nada… la abuela era mejor que los médicos, eso es algo que nunca voy a dejar de reconocerle… ¡Hmm!... ¡Hay asado en el quincho!
- Gloomie juró que aprendería a cocinarlo, y por el olorcito, creo que lo logró…
- Eso sí, ¡yo lo sirvo!
- Bueno, lo mando a Gloomie a hacer otras cosas, así no te enojás.
- Sabés de sobra que ese bicho no me cae bien.
- Ok. ¡Gloomie!
- ¿Señorita?
- Por favor, ocúpate de mi dormitorio, renová los floreros y… buscá el pergamino del conjuro restaurador y déjalo un rato en la caja duplicadora.
- ¡Enseguida, señorita Kapatelis! – Gloomie entró en la casa y se puso a trabajar.
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