El Espejo de Plata
Diciembre
16
Querido diario:
-¡Ya voy! - tanta era la prisa, que casi ruedo a la planta baja. Es un fastidio que me falten dos meses para poder usar magia fuera del colegio. En la vida cotidiana, una bruja se vuelve muy torpe entre los mortales cuando pasa más tiempo en el reino mágico que aquí.
-¡Tené un poco más de cuidado, por el amor de Dios! Hoy no podés golpearte con nada. No quiero verte un solo moretón en ninguna parte. Si no fueras tan blanca, ¡no sé a quién saliste!
- A la Nona Nilda... era tan blanca como yo.
-¿Almuerzo?
-¡Ni loca! Te tiene que entrar el vestido.
- Pero la fiesta es a la medianoche, mamá...
- Sí, pero vos engordás hasta con agua mineral... - ese comentario casi colma mi paciencia.
-¡En fin! ¿Nos vamos?
- El chofer nos espera... - las dos salimos.
Mi familia vive en Azul, provincia de Buenos Aires. Nos tuvimos que mudar acá un poco por mi culpa: la gente nos tenía miedo y ningún vecino quería que sus hijos jugaran conmigo, especialmente después de la muerte de Nona Nilda. Para más datos, esta casa y todo el personal que trabaja en ella son de su propiedad mientras duren los trámites de la sucesión.
Una vez que terminamos con las compras y los tratamientos de belleza, volvimos a casa con los minutos contados.
- Entrá ya a cambiarte, ¡y tené un poco de cuidado con esas uñas esculpidas! - dijo mamá tapada por lo paquetes.
- Sí, ya voy... que no me llame nadie.
- Listo. - subí por el ascensor y llegué a mi cuarto. Me bañé rápido y me puse un jean, una remera y zapatillas. Estaba muerta de hambre, así que la única manera de comer algo era yendo al otro reino. Me metí en el ropero y salí por el espejo interno directamente al “shopping” mágico. Me crucé con un par de amigas que estaban buscando sus túnicas de gala para la noche, elegimos el vestuario y los accesorios para las tres y nos fuimos a comer. Cuando miré mi reloj, ¡me quise morir!
- ¡No puedo creer que sea esta hora! Ya debería estar vestida y lista para irme...
- No te preocupes, - dijo una de las chicas - yo ya puedo hacer magia fuera del colegio, tengo licencia.
-¡Menos mal!
-¿Qué te aparezco?
- Mi vestido, los zapatos y las alhajas.
-¡Ningún problema! - mi compañera sacó su varita y con tres movimientos me vistió - ¡Estás hermosa!
- Gracias.
- Te compramos un regalo de graduación.
-¡Ay, chicas! Pero, ¿por qué se molestaron?
- Sos una buena amiga, Marijazmín... esto es por todas las veces que... no supimos entender eso... - las abracé fuerte y abrí el paquete.
-¡Qué belleza!
- Maquillaje mágico. Hecho por Veelas. No se corre por nada. Y el espejo funciona como comunicador... todas tenemos uno. Las Veelas lo pusieron de moda.
-¿Es un solo color?
- Tenés que acercar el pincel a la parte de tu cara que quieras maquillar. Se adapta a la función que le des y los colores cambian para hacer juego con la ropa y los accesorios. El estilo se actualiza cada vez que la moda cambia. Siempre vas a estar “in”.
-¡Impresionante!
-La magia se renueva...
-¡Ya veo! Bueno, me voy... - me acompañaron hasta la entrada y cuando pasé por el espejo del armario, mamá estaba golpeando la puerta de mi cuarto.
-¡Marijazmín, es tarde! Ya llegó el fotógrafo, apurate a bajar...
- Se me corrió el maquillaje, ¡ya salgo!
-¡Dale!
-¡Ya estoy!
- Era hora. Cada vez te ponés más lerda... - mamá me dio el tocado floral, nos sacamos las fotos familiares y el chofer nos llevó primero al colegio y más tarde a la fiesta en una residencia campestre. No la pasé del todo bien, miraba el reloj a cada rato y me quería ir. No fue para nada frustrante haberme quedado sin pareja, de haber sido así, hubiese tenido que excusarme antes del fin de fiesta para volver a casa. Era importante llegar a horario al edificio del Ministerio de Gobierno Mágico. El proceso de modificación del tiempo es complicado y exasperante para cualquier mago menor de edad. Por suerte, en la mansión todo el mundo dormía, así que pude usar el espejo con la puerta de mi cuarto abierta.
La cabina del tiempo no es apta para claustrofóbicos. Pero yo estaba tan cansada que me quedé dormida ni bien entré. Cuando desperté ya era hora de salir. Por si no lo mencioné, estamos en medio de una guerra entre el gobierno Mágico y una peligrosa secta que pretende dominar el mundo. Por ese motivo decidieron hacer la fiesta de egresados y el baile en el mundo mortal, lejos de los combates, manteniendo así a los estudiantes a salvo. Acondicionaron un salón de recepciones hasta dejarlo irreconocible. Realmente los profesores se esmeraron mucho: el lugar quedó exactamente igual al salón de actos del colegio de Hechiceros.
Estábamos todos muy nerviosos, especialmente las chicas, las brujas somos más coquetas que las mortales. Algunas no terminaron de arreglarse hasta el momento de entrar al anfiteatro. Las de familias ricas y tradicionales competían para ver quién tenía la túnica de gala más costosa, los mejores zapatos y el peinado más elaborado. En ese aspecto no se diferenció mucho de la fiesta anterior. Lo especial, sin ninguna duda, fue la presencia del retrato de la Nona Nilda, ya que como de costumbre, mis padres no quisieron ser parte de este momento. Lo lamenté de veras, porque me eligieron para dar el discurso de despedida y recibí todos los premios y medallas habidos y por haber. Aunque nada de eso se comparó con el momento de la apertura del Gran Baile. Fue sensacional... ¡Bailé con mi novio toda la noche! Creo que fue la primera cita tranquila en mucho tiempo. Pero lamentablemente, lo bello duró poco. Tuvimos que interrumpir la fiesta con la llegada de un águila proveniente del Ministerio de Gobierno Mágico con un mensaje que convocaba a profesores y brujos mayores de edad a presentarse para el combate. En estos momentos estoy esperando noticias de mis amigos. Ian fue el primero en retomar su puesto como doble agente, para mi disgusto... desearía estar allí con ellos, pero no podré hacerlo sino hasta dentro de dos meses.
Nona Nilda me enseñó a leer y
escribir a los tres años, por lo que en lugar de anotarme en el jardín de
infantes, me llevó directamente a una escuela primaria del estado... para que
mi papá no gastara en un colegio privado...
A los nueve años, dos después de la
muerte de Nona Nilda, una carta de pergamino llegó por intermedio de un ave que
la depositó en techo del armario de mi cuarto: Me informaban desde el
Ministerio Mágico De Gobierno, que había sido aceptada en el Colegio Sparkle
para Hechiceros y Brujas... siendo dos años más chica de lo que corresponde. Ya
te podrás imaginar que tuve una infancia bastante movida.
Lo complicado de ayer fue que las dos
fiestas de graduación se celebraron a la misma hora para los dos reinos. Llevó
semanas resolver este problema, ya que en casa no... toleran demasiado mi
“condición” y por eso mismo, para nada les interesa mi otro colegio. En el
reino mágico la cosa tampoco es sencilla: el cincuenta por ciento de la
población mágica habita en el mundo mortal y la discriminación, por ese mismo
motivo, es moneda corriente. Lo más común es que los chicos cursen la
secundaria en el reino mágico y luego sigan trabajando allí. No es mi caso,
para variar, pero los detalles los contaré un poco más adelante. Como te decía,
estar en las dos graduaciones me llevó medio mes de trámites engorrosos en el
reino mágico, ya que implicaba alterar las condiciones de tiempo y espacio loa
había hecho antes por mí misma y con causas justificadas. Ahora era por una
simple fiesta que no alteraba mi vida mágica en absoluto, por lo tanto, hacían
falta papeles, permisos y hasta pagos. Lo hablé con paciencia, consulté a mis
profesores y al director del colegio, quien debió mover varios contactos para
conseguirme una Cabina del Tiempo por doce horas. Fue la única manera de estar
presente en todos mis compromisos de ayer...
-
¡Marijazmín, bajá que tenemos que ir de shopping! - llamó mamá desde el pie de
la escalera.
- Cierto. Hay que retirar tu vestido, las flores, ir a la peluquería, al spa y a
la zapatería.
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