El Espejo de Plata
Enero 30
Querido
Diario:
El Reino Mágico tiene tantas cosas
buenas como malas. Esa semana conocí algunos aspectos del lado oscuro,
lamentablemente de la mano de la persona que yo menos esperaba.El lunes por la noche, Brisa me trajo una carta que venía de la oficina del director. Me pedía por favor, que tomara nota de las tareas y actividades extraescolares y se las enviara a Ian con puntualidad. Obviamente, al tratarse de un pedido del rector, no podía decir que no. ¿Cómo iba yo a saber que me iba a encontrar con un drama casi peor que el mío? La primera carta llegó rechazada, firmada y sellada por el señor Riccardi. Me quedé muy mal, muy angustiada y confundida. Así que, con esa respuesta en la mano, me presenté al día siguiente en la oficina de Sigfrid.
- Permiso, Sigfrid…
- ¡Adelante, Marijazmín, te esperaba!
- ¿En serio?
- Estaba entre mis posibilidades…
- ¿La carta de rechazo?
- Lamentablemente…
- ¿Qué vamos a hacer?... Ian se va a atrasar mucho…
- Hablaré con el señor Riccardi. Aunque sé que es un poco… obstinado.
- Lo noté… ¿vos creés que esté castigando a su hijo por haber perdido el desafío?
- Su orgullo… ¡siempre fue su gran defecto, hija! Me temo que has acertado. Pero, tranquila. No todo es tan grave… he citado al señor Riccardi para esta tarde. Cuando se retire, quiero que vayas a la biblioteca y subas al estante blanco de la torre central. Buscá el último libro y llevátelo a tu dormitorio para leer.
- Pero…
- ¡Sin peros!¡Que tengas un hermoso día de clases! – ese fue uno de los momentos en los que ví cuántas cosas en común tenía Sigfrid con mi Nona Nilda.
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