El Espejo de Plata
Febrero 10
Querido Diario:
Me encanta
salvar vidas. A esta altura, es cosa de todos lo días, pero la primera siempre
tiene algo especial.
Llegamos a la primera zona de riesgo,
muy temprano para la hora en que la gente sale a la calle. Creo que por eso no
tuvimos ningún problema para pasar desapercibidos. Bajamos de los vehículos y
recorrimos el barrio a pie, cada uno en un extremo diferente. A las pocas
cuadras, encontré a un bebé llorando. Lo levanté y comprobé que tenía mucha fiebre.
Abrí mi celular.
- ¿Irina?
- “¡Marijazmín!”
- Necesito vacunas y un pediatra.
- “Ya te localicé. Voy para
allá en la combi. ¿Qué tenés?”
- Masculino, latino, menor de un año.
- “¿Cuadro?”
- Fiebre alta y vómitos. Llanto, aparente estado de abandono.
- “Estoy llegando.”
- Ya tengo contacto visual.
- “La familia del menor se
acerca a las seis en punto.”
- Sí, corren detrás de la camioneta. – Irina frenó y saltó de la
combi junto con otra médica, ambas con los maletines a medio abrir.
- A ver… ¡Hmm!... Está pálido… los ojos amarillentos… sacale el
pañal…
- Sí… ¡uhhh!
- Blanca…
- Antes de decir nada, - interrumpió la pediatra – hay que
analizar una muestra… y hacer la batería de rutina.
- ¡¡Quién carajo son y que mierda le hacen a mi hijo!! – gritó
un individuo armado con una botella de vidrio rota.
- Somos médicos. – respondió Irina – Pertenecemos a un plan
privado de atención solidaria, vimos al bebé en la calle…
- Es mi hijo y está bien. No necesita ningún médico. Es la madre
la que está loca y lo dejó gatear hasta la vereda…
- Presenta síntomas de Hepatitis… lo que queremos es saber de
qué tipo se trata. De cualquier modo, es muy contagiosa.
- ¿Cómo puede ser?
- ¿Cuánto tiempo está usted en contacto con su hijo? – el hombre
no respondió. Mientras el padre de la criatura reaccionaba, subimos al bebé a
la camioneta.
La familia
del nene era un completo desastre. En fin. La jornada se inició así. Y fue muy
larga, realmente había mucho por hacer.
A cada lugar
volvíamos una vez a la semana, al cabo del primer mes, ellos mismos se habían
organizado y nos esperaban con lo brazos abiertos.
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