El Espejo de Plata
Enero 9
Querido Diario:
Yo no era la única que tenía que
estudiar y aprender cosas. Gloomie también recibía enseñanzas de su guía. Así
fue como supe que muchas cosas que estaba haciendo no me correspondían...
aunque podría seguir así al menos mientras Gloomie no fuera un elfo adulto.
Entre otras habilidades domésticas,
Gloomie aprendía a cocinar, mantener mi ropa en condiciones, preparar remedios
caseros, y respetarme como ama al punto de castigarse físicamente por cometer
errores, cosa que, dicho sea de paso, jamás le permitiría.
Como muchas otras cosas que para
mi fueron una excepción, la magia de Gloomie fue registrada para que las
misivas automáticas no llegaran a casa debido a mi condición de menor de edad.
Lo que más le gustaba a Gloomie
era peinarme y vestirme como una Veela.
-
Gloomie confeccionó un nuevo vestido para la señorita Kapatelis. – me dijo un
día, presentándome una preciosa túnica de seda irisada, con estrellas de oro y
platino en el ruedo y los puños.
-
¡Ay, Gloomie! ¡Es para una princesa con castillo!
-
Gloomie aprenderá pronto y construirá el castillo, señorita...
-
Es una manera de decir... ¡es hermoso!
-
La señora Kapatelis no está en casa, ni tampoco su esposo, ni ninguno de sus
hijos varones...
-
¿Crees que sea buena idea?
-
Sólo le tomará unos pocos minutos, señorita Kapatelis.
-
¡De acuerdo! – Gloomie utilizó su magia para vestirme y luego, frente al
espejo de Nona Nilda, tomó peines de oro y cepillo de platino para peinarme
como una auténtica Veela. Yo apenas podía creer lo que estaba viendo. Ese fue
nuestro primer secreto.
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